Inminentes problemas de liquidez para importadores y minoristas rusos

El boicot comercial está haciendo que los importadores y minoristas rusos sufran problemas de liquidez. Las causas subyacen en varias áreas y afectarán al comercio con Rusia. “Advierto a todo al que se le acerquen los comerciantes rusos de que no firmen ningún contrato y que suministren solo tras el pago completo por adelantado en el mercado al contado”, indica un comerciante hortofrutícola con muchos contactos en Sudamérica.

Uno de los primeros problemas para los comerciantes rusos es el cambio del negocio de los exportadores europeos a otros, por ejemplo, en Sudamérica. Mientras que el comercio con Europa, en muchos casos, da crédito por unas cuantas semanas, los comerciantes rusos tienen que cambiar ahora a un sistema fundamentalmente de prepagos y con tiempos de tránsito veinte días más largos. Esto lleva a problemas de liquidez, ya que es obligatorio pagar ahora por productos que se venderán unas cuantas semanas después, mientras que con crédito, se podía pagar al exportador después de que los productos habían sido llevados al mercado ruso.

Hay otro problema: los precios en Rusia fluctúan mucho. Para los importadores rusos es, por tanto, más seguro comprar directamente a los comerciantes europeos que hacer negocios con los exportadores sudamericanos. Durante el tiempo que tardan en llegar los productos, los precios pueden haber cambiado tanto que todo suponga un riesgo.

Inflación y caída en el precio de las acciones
En el área financiera hay todavía un problema mayor: los recursos financieros de Rusia son limitados. Debido a las sanciones impuestas por la UE a las instituciones financieras rusas, las inversiones se han retirado, lo que ha detenido el flujo de dinero hacia Rusia. Como el dinero de la economía rusa lo atraen los inversores extranjeros, la inflación crece.

BNP Paribas espera que los precios al consumidor para 2014/2015 crezcan un 1,8%. Eso ejercerá una presión adicional sobre, por ejemplo, los supermercados, donde los márgenes no son muy grandes. Los precios de la acción de los dos minoristas principales, Magnit y X5, muestran una tendencia a la baja desde principios de julio.

Para frenar la inflación, el banco central ruso ya ha aumentado las tasas de interés, con la intención de mantener más dinero en Rusia. Para evitar la especulación de los precios con los productos boicoteados y así refrenar la inflación, el Gobierno ruso ha mantenido conversaciones con los productores nacionales para llegar a un acuerdo sobre los precios. También vale la pena apuntar que el estado de la economía rusa no era tan bueno para empezar.

Incertidumbre entre los clientes
La solución para los comerciantes rusos estriba en recurrir a la rotación para crear un flujo de caja saludable. Aunque los exportadores de, por ejemplo, Sudamérica, deberían estar dispuestos a cooperar. El comercio con los importadores rusos, dada la situación financiera, conlleva un alto riesgo para los exportadores.

El comercio basado en contrato no es atractivo para el exportador. Los importadores rusos, incluidas las cadenas minoristas, demandan grandes volúmenes. En estos momentos, los rusos están dispuestos a pagar, por ejemplo, un 80% por adelantado, pero la cuestión es si esto seguirá así dentro de unos cuantos meses. Si los rusos se retractan de un acuerdo, el exportador se quedaría con un gran volumen sin vender.

Piedras sobre su propio tejado
Desde un punto de vista estratégico, Rusia no es un socio comercial atractivo para los exportadores sudamericanos. “Los exportadores sudamericanos no tienen problemas para exportar sus productos de cualquier modo, porque hay mucha demanda de fruta. Así que, en consecuencia, eligen enviar a sus clientes habituales o a clientes que ofrezcan estabilidad a largo plazo, algo que Rusia no puede dar ahora mismo”, explica el comerciante hortofrutícola.

Solo el mercado del momento queda así para los importadores rusos. El problema es que hay poca fruta disponible en Sudamérica; tan pronto como los importadores entran en ese mercado, la demanda crece y los precios aumentan, lo que para los rusos es como tirar piedras sobre su propio tejado.


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