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Jackie Boussier: “Todo el mundo está vendiendo baratísimo en todas partes”

En el mercado de la fruta de pepita se libra una dura batalla

En estos momentos se está librando una dura batalla en el mercado de la fruta de pepita. Los exportadores que normalmente estaban muy centrados en Rusia ahora están en mercados en los que ya había otros comerciantes funcionando. “Están, literalmente, en nuestras aguas, a menudo vendiendo por menos dinero”, se lamenta Jackie, de la exportadora Boussier. “Esto hace que los precios estén bajo una enorme presión. Es algo muy triste, en vista de la buena cosecha de este año, con buenas calidades y calibres”.

Presión sobre los precios
El exportador continúa: “Afortunadamente para nosotros, no dependemos de Rusia y tenemos clientes habituales desde hace años en países como Alemania, Escandinavia y Reino Unido, pero ahora la competencia también se está dirigiendo hacia allí. A causa de la situación rusa, todo el mundo está ofreciendo sus productos a precios mínimos en todas partes. No podemos seguir ese ritmo. Podemos seguir suministrando, en gran parte, pero la presión sobre los precios es un gran problema. Es posible que cubramos gastos este año, pero no es probable que obtengamos beneficios”.



Mejora en las manzanas para procesado

En cuanto al precio, es estable desde hace un tiempo. “Vender manzanas es incluso más difícil por la competencia añadida desde Polonia. Para las peras, el precio de coste de un kilo sin clasificar está alrededor de los 35 céntimos. Si le añadimos los costes de clasificación, pronto se alcanza un precio de coste de 40/42 céntimos para el productor. Por las mejores peras se está pagando entre 40 y 45 céntimos, así que el precio medio está alrededor de 30/32 céntimos, por lo que siempre se está funcionando con pérdidas”. Jackie indica que entre 40 y 45 céntimos es lo que se está pagando por las buenas manzanas, pero en general los precios son menores. “La única ventaja del mercado ahora mismo es que la fruta para el sector transformador se está encareciendo. Al principio las fábricas seguían trabajando a precios bajos, pero ahora tienen que enfrentarse a cierta escasez de volumen. Por ahora, todo está en las cámaras. Si las manzanas para procesado hacen falta ahora, hay que pagar algo de dinero por ellas”.

Un comercio poco agradable
Algunos productores han dejado sus cosechas en los árboles, pero todavía hay mucha cantidad en las cámaras. “Muchos han decidido aprovechar la oportunidad y llenar las cámaras con la esperanza de que puedan sacar algún beneficio de ello”. Según Boussier, el comercio no es agradable ahora mismo. “Es difícil predecir que pasará. Por supuesto, no es sólo Rusia, Polonia también nos está causando molestias. Tienen toneladas de manzanas y las llevan a varios mercados muy baratas. Nosotros todavía estamos exportando bien a Alemania, aunque eso también está cambiando. Normalmente, exportábamos el 50% de fruta y el 50% de verdura a ese país. Ahora sólo es el 25% de fruta y el 75% de la verdura”. El exportador también indica que, no obstante, se están exportando cada vez más peras a varias repúblicas soviéticas. “Esta es una tendencia que ha estado formándose desde hace algunas temporadas, pero tendremos que esperar y ver cómo puede seguir siendo posible en el contexto actual”.

¿Nuevos mercados?

“Comerciar con nuevos mercados es una obligación, especialmente con el actual cierre de Rusia”, opina Boussier. “Las oportunidades a corto plazo para vender grandes volúmenes en otros mercados son limitadas. Gracias a su buen almacenamiento, las Conferencia son el producto ideal de exportación para los mercados lejanos; pero no será fácil. En Oriente Próximo, por ejemplo, nuestra pera Conferencia tiene la ‘desventaja’ de tener la piel áspera, lo que les hace verlas como una clase 2. Llevará algú tiempo que ese mercado se habitúe a un producto nuevo como ese. Además, en estos momentos se necesitan permisos para entrar en ciertos mercados, por lo que al final pueden pasar meses antes de que puedas empezar de verdad. También suelen tener exigencias estrictas. Los chinos, por ejemplo, vienen personalmente a elegir las plantaciones de las que quieren sus productos. Esto complica las cosas incluso más. Ya no hay libertad”, concluye.

Más información:
Boussier
Colenstraat, 11a
3840 Borgloon – Bélgica
Tel.: +32 12 74 19 91
Fax: +32 12 74 47 54
info@boussier.be
www.boussier.be

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