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LA UNIÓ de Llauradors

"Los productores de clementina Periquina se ven obligados a pagar 'royalties' de la noche a la mañana"

LA UNIÓ de Llauradors denuncia "el absoluto desamparo que sufren los productores de cítricos de la variedad Periquina, a quienes les reclaman el pago injusto ahora de unos royalties". En este sentido LA UNIÓ manifiesta su apoyo a los citricultores de la Plana pertenecientes a la Asociación Provincial de Agricultores de Periquina (APAP) y "afectados por una situación ilógica que se han encontrado de la noche a la mañana".

LA UNIÓ afirma que "no entiende cómo agricultores que llevan cultivando, en algunos casos más de veinte años, la clementina llamada Perica o Periquina en reconocimiento del descubridor de la variedad, son ahora requeridos judicialmente para pagar unos royalties por una variedad registrada como Sando".

La Periquina es una mutación de la clementina fina originada en 1988 en Nules que fue injertada por numerosos citricultores de Castellón para completar la oferta varietal en la provincia.

De acuerdo con esta entidad, el cultivo de esta variedad era totalmente libre, es decir, no se pagaba ningún tipo de canon ni royalties, por lo que en la comarca de la Plana Baixa se extendió rápidamente, ya que se atrasaba un poco respecto a la Clemenules, lo que le permitía alcanzar unos precios realmente interesantes. Al parecer, durante años se ha comercializado bajo la denominación de clementina fina o clementina del terreno o incluso Hernandina, pero con precios superiores a todas las anteriores debido a su mejor calidad.

"La situación cambió radicalmente a mediados del pasado año cuando los citricultores se enteran que existe una variedad protegida y registrada como Sando y que ahora ya no tienen Periquina, sino otra que se llama Sando, y que tienen que pagar más de 13.200 euros por hectárea por una variedad que llevan cultivando mucho tiempo sin problemas".

El conflicto se ha complicado hasta tal punto que en estos momentos se encuentra dirimiéndose judicialmente a la espera que el Juzgado de Instrucción nº 1 de Nules resuelva el conflicto generado.

LA UNIÓ cuestiona que se haya podido inscribir en los distintos registros una variedad que supuestamente incumple uno de los tres principios legales necesarios para ser inscrita, como es la de ser distinta a cualquier variedad existente previamente. Por este motivo va a solicitar a la administración autonómica, en este caso al IVIA, un informe completo de la situación y en su caso exigir responsabilidades.

LA UNIÓ reclama que se ponga orden en el sector para que no ocurran situaciones como la de la Periquina que "están generando tensiones y que al final no se trata más que de una nueva forma de recaudar un dinero a costa, como siempre, de los sufridos citricultores". Esta organización considera que "tan sólo faltaban estos conflictos a un sector que se encuentra ya en la UVI y que acabarán por rematar algunos que quieren aprovecharse de la desesperación de los citricultores que ven como al final de la campaña apenas les llega algún beneficio por el trabajo de todo el año".

José Ramón Urbán, responsable de cítricos de LA UNIÓ, lamenta que “se haya llegado a esta situación y advierte que aquellos que se han posicionado en contra de los agricultores están cometiendo un grave error, ya que estoy convencido de que el tiempo y la justicia darán la razón a los agricultores. Con nuestro trabajo no se puede jugar ni pretender exprimirnos aún más de lo que ya estamos”.


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