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Los productores holandeses dan con la solución al virus del mosaico

Cultivar pepinos es como caminar sobre la cuerda floja, según el especialista de pepinos holandés Ron Peters. "Un año acabas con saldo a favor, al siguiente tienes algunas pérdidas; es un fenómeno conocido". Pero señala que una vez se instala el virus del mosaico, generar beneficios es prácticamente misión imposible. "Imagina: mucha menos producción, hasta un 25 por ciento menos, y también calidad pobre. Hay que colocar sustratos varias veces, y esto eleva los costes. También se requiere más mano de obra, siempre que haga calor. Si un invernadero permanece vacío varios días, no hay producción. Y podría seguir y seguir. Si se deja puesto el sustrato, se necesita un milagro para que la contaminación no se propague, con cintas, esterillas, y, al final, el virus se propaga por todas partes".

El ambiente está mucho más relajado en el sector holandés del pepino este año. Tal vez los precios no sean para tirar cohetes, pero parece que el virus del mosaico por fin se puede combatir, tras años de problemas. Al menos, eso es lo que observa Ron Peters en las instalaciones que aplican su protocolo. El investigador publicó el año pasado la hoja de ruta necesaria para tener un cultivo limpio. "Ahora que los productores holandeses están comenzando la última ronda de cultivo, queda patente que son capaces de lidiar con los problemas", apunta. Los productores indican que la presencia del virus es mucho menor que en años anteriores. "Incluso hay varias compañías que siguen totalmente limpias".


El protocolo de Peters comprende varias acciones para mantener el invernadero libre de virus. Peters ofrece las medidas exactas que hay que seguir a un precio determinado. "Los productores tienen que hacer una única inversión. De ese modo, trato de recuperar parte de los gastos de desarrollo para seguir investigando". En su mayor parte, las cosas funcionan bien, aunque se "intercambian" algunos conocimientos aquí y allí. "Es una vergüenza", opina Peters. "Tenía una mejor opinión del empresario medio, pero, bueno, qué se le va a hacer. El seguimiento exacto del protocolo aporta un valor añadido, no solo para el productor, sino para toda la cadena: desde el financiador hasta el proveedor y el consumidor. Uno puede estar orgulloso de su producto sabiendo que el pepino durará unos días".

Ahora, Peters también está desplegando su protocolo internacionalmente. "Los clientes extranjeros que trabajan con el protocolo, ecológicos o convencionales, están entusiasmados. Están satisfechos con la asistencia in situ, en su idioma o a través de un intérprete. Por supuesto, no puedo volar hasta México para poner en marcha un protocolo, pero a partir de cinco hectáreas o, incluso mejor, si hay un conglomerado de compañías o una cooperativa dispuesta a hacer negocios, yo mismo o uno de mis colegas viaja a cualquier parte del mundo", explica. "Los productores tienen que tomar una decisión: avanzar o retroceder todavía más rápido".

Más información:
Ron Peters Experimental Garden

Fecha de publicación:



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