Jennette Higgs, asesora y dietista del Comité de la Ciruela Pasa de California:

Frutas deshidratadas: los mitos del azúcar, desmentidos

Los expertos en salud desaprueban el consumo excesivo de azúcar porque los niveles altos de azúcares libres se asocian con una dieta de mala calidad, con la obesidad y con el riesgo de sufrir enfermedades coronarias, cáncer, diabetes, asma y enfermedades mentales. Algunos azúcares libres son los monosacáridos y los disacáridos que añaden los fabricantes, cocineros o consumidores a los alimentos y bebidas, además de los azúcares presentes de forma natural en la miel, el almíbar, los zumos de frutas y los concentrados de zumos de frutas [i]. Por lo tanto, sería lógico pensar que las frutas deshidratadas están excluidas de las campañas de salud pública, diseñadas para reducir el nivel de azúcar a menos de un 10% del aporte energético diario, tal como recomienda la OMS. Pero ¿es así?

Se hace mucho énfasis en reducir las bebidas azucaradas, los zumos de frutas y los batidos, ya que estas bebidas se consumen en grandes cantidades. Además de reducir los azúcares, también se reconoce la función de la fibra alimentaria en la protección de la salud. De hecho, el Comité Asesor Científico sobre Nutrición de Reino Unido recomienda reducir los azúcares a menos de un 5% del aporte energético, además de aumentar la ingesta de fibra de 25 a 30 gramos diarios [ii]. Para la mayoría de consumidores, es una meta difícil de alcanzar, pero ahí es donde las frutas deshidratadas tradicionales podrían hacerse hueco en una dieta saludable, ya que proporcionan cantidades variables de fibra alimentaria de forma natural y muy dulce.

De modo que los profesionales de la salud deberían recomendar las frutas deshidratadas para solucionar el problema, ¿verdad? Al parecer no lo hacen, y por varias razones:

En primer lugar, el auge de los aperitivos de frutas procesadas, que contienen un porcentaje variable de frutas, el concentrado de zumo de frutas y otras formas de azúcares añadidos (como el jarabe de glucosa de los recubrimientos de yogur) está difuminando la diferencia entre los artículos de confitería (que están formados casi en su totalidad por azúcar) y las frutas deshidratadas tradicionales (que apenas tienen azúcar añadido). Los aperitivos de frutas procesadas se promocionan como saludables, y algunos incluso afirman que pueden contribuir a la ingesta diaria de cinco frutas diarias, algo que los consumidores no han empezado a cuestionar hasta ahora. Un estudio realizado en 2015 en Reino Unido [iii] reveló que el 85% los aperitivos de frutas saludables para niños contienen más azúcar que los productos de Haribo (más de 20 ml de azúcar por ración). Debido a este tipo de informes, la industria examina con lupa el papel de la fruta y del azúcar en los productos preparados y saludables, pero todavía queda mucho por hacer, ya que parece que ni los consumidores ni los profesionales de la salud saben diferenciar automáticamente las frutas con azúcar añadido de las que son completamente puras. A medida que el azúcar gana una connotación negativa, hay que vigilar que las frutas deshidratadas no se metan en el mismo saco que los dulces poco saludables.

En segundo lugar, las frutas deshidratadas se incluyen en las listas de productos que hay que limitar porque pueden ser perjudiciales para los dientes. La página web del Servicio Nacional de Salud de Reino Unido afirma que “una ración de 30 gramos de frutas deshidratadas, como las grosellas, los dátiles, las pasas sultanas o los higos, cuenta como una de las cinco raciones diarias recomendadas, pero debería consumirse en las comidas, y no entre horas, para reducir su efecto en la dentadura” [iv].

Se trata de un grave mito urbano que se ha transmitido a lo largo de los años sin contrastarse. El Comité de la Ciruela Pasa de California ha abordado este asunto de forma seria y ha encargado que se revisen las investigaciones publicadas para encontrar la fuente de esta mala fama que tienen las frutas deshidratadas. La salud bucodental es un tema complicado, y los primeros hallazgos señalan que no hay suficientes datos, por lo que haría falta investigar más para salir de dudas. Las investigaciones antiguas alegaban que las frutas deshidratadas se adhieren a los dientes, pero los métodos de investigación modernos ponen en duda sus suposiciones. Las ciruelas pasas pueden proporcionar beneficios para la salud dental, ya que aumentan la salivación al masticarlas, tienen propiedades antimicrobianas por su alto contenido de polifenol, sus fibras limpian la boca, y su alto contenido de sorbitol y su bajo contenido de sacarosa reducen las bacterias que provocan la fermentación [v].




Las frutas deshidratadas tradicionales son, simplemente, frutas frescas a las que se les ha quitado el agua, así que deberían poder servir como sustitutas de estas. Por desgracia, su contenido relativo de azúcar no está del todo claro, de modo que muchos las consideran una opción mejor que los productos de confitería, a pesar de que es una categoría bastante diferente de las frutas frescas. Por eso, es lógico que los expertos en salud bucodental recomienden consumirlas solamente con las comidas, aunque así se reduce su potencial como aperitivo saludable alternativo.

La industria de las frutas deshidratadas ya conoce todos estos datos y, de hecho, en 2011 se publicó un informe excelente a favor de incluirlas junto con las frutas frescas de cara al consumo diario recomendado de frutas y hortalizas.

La industria debe separar las frutas deshidratadas tradicionales de los productos procesados, corregir la información errónea con comunicados precisos y estudios de calidad, y devolver las frutas deshidratadas a la categoría de aperitivos saludables, donde siempre han estado en muchas partes del mundo, como en el Mediterráneo oriental y en Oriente Próximo. Las frutas deshidratadas tradicionales pueden contribuir a mejorar los hábitos alimentarios de los consumidores, si les damos la oportunidad.

 
[i] OMS, 2015. Guideline: Sugars intake for adults and children. 2015 Ginebra, Suiza: Organización Mundial de la Salud.
[ii] SACN, 2015. Carbohydrates and health. Comité Asesor Científico sobre Nutrición de Reino Unido. Londres, TSO.
[iii] Action on Sugars. Mayo de 2015.
[v] Sadler, 2016, en un comunicado de prensa sobre las frutas deshidratadas y la salud dental.

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