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"Volkert Engelsman: "El CETA deja un vacío legal"

El 18 de octubre, el Consejo de la Unión Europea sometió votación la aprobación del CETA, el tratado comercial con Canadá, que también se someterá a votación en el Parlamento Europeo a finales de este año. Mientras tanto, las negociaciones sobre el TTIP con Estados Unidos continúan. Volkert Engelsman, fundador y director del distribuidor y comerciante internacional de frutas y hortalizas ecológicas Eosta, explica por qué se opone a ambos tratados. "El CETA y el TTIP son los precursores del desplazamiento de los costes sociales".



"El CETA y el TTIP permitirán a las empresas transnacionales presentar cargos contra los gobiernos que intenten proteger el medioambiente o la salud de sus habitantes, y pone los beneficios de las empresas por encima del derecho de los gobiernos a proteger las fronteras éticas, lo que es repugnante, sobre todo porque se modificarán todos los costes sociales y medioambientales".

Engelsman continúa: "Estos tratados comerciales dificultan que los gobiernos eviten la merma de capital natural y social, aunque existe un movimiento global que está a favor de que esos costes ocultos de la producción de alimentos se incluyan en la definición de beneficios, lo que se conoce como 'contabilidad del coste real'. El TTIP y el CETA pertenecen al sistema económico antiguo, pero hay una nueva economía en ciernes".

El CETA y el TTIP también imponen condiciones a las que Engelsman se opone rotundamente. "El artículo 221 del TTIP establece que la legislación de los Estados miembros deberá permitir las patentes de las propiedades naturales de las plantas, algo de lo que estamos completamente en contra. El CETA no es tan restrictivo, pero sí dispone en el artículo 25.2 que las regulaciones de biotecnología deberán restringir el comercio lo mínimo posible, lo que menoscaba el principio de precaución".

"El TTIP se ha pospuesto indefinidamente a raíz de todas las protestas que ha suscitado, pero el CETA deja abierta la puerta trasera para las empresas estadounidenses, que podrían seguir presentando cargos contra los gobiernos a través de sus sucursales en Canadá. Los nuevos tratados comerciales deberían centrarse más en la sostenibilidad, y no en esta espiral decadente. Lo que el mundo necesita es un sistema alimentario que aúne la ecología y la economía".

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