Los cultivos de alta densidad podrían ser el futuro de las almendras

Billy Lyons y su primo James Bogetti comprenden perfectamente la confusión que provoca la plantación de prueba de 4 hectáreas de almendros que están cultivando al oeste de Modesto, California, y en la que han plantado unos 2.240 árboles por hectárea, con una separación de 1,21 metros entre sí en cada fila y de 3,65 metros entre filas, lo que supone aproximadamente entre seis y nueve veces la densidad de los huertos convencionales.

Lyons tuvo que ir a Barcelona, España, para ver con sus propios ojos una plantación de almendros de alta densidad como esa. Allí se encuentra la sede de Agromillora, una empresa de viveros que tiene sucursales en todo el mundo, incluso en California, donde trabaja Cliff Little, un amigo de Lyons. Hace cuatro años, Little envió a Lyons a España para ver una plantación porque estaba convencido de que el concepto podría funcionar también en California.
Lyons quedó impresionado y pensó que podría hacerlo, especialmente con determinada variedad de almendra con la que ya había tenido cierto éxito, la Independence, y que ha desarrollado Zaiger Genetics, que es prácticamente vecino de Lyons.

Lyons conoce a Grant Zaiger, hijo del fundador de la empresa, que estuvo totalmente de acuerdo con la elección, no solamente porque la Independence es una variedad que no necesita polinizarse, sino por sus hábitos de fructificación.
“Otras variedades ocultan las almendras de la parte inferior del árbol”, explica Zaiger. “Por ejemplo, la Nonpareil, la favorita de la industria, produce todas sus frutas en la parte superior del almendro, pero la Independence tiene frutas de arriba abajo”.

Tras debatirlo con su familia, Lyons plantó las 4 hectáreas de árboles enanizantes proporcionados por Agromillora y Dave Wilson Nursery, propietario de la licencia de Independence.

La prueba se encuentra ya en su tercera brotación y, por el momento, todo va bien. “Hasta ahora, el cuajado de las frutas está siendo astronómico”, comenta Zaiger. “Están produciendo el doble de lo que conseguirían las plantaciones normales en la tercera brotación”.

Lyons afirma que consiguió un rendimiento de 560 kilos por hectárea en la segunda brotación y menciona, sin ambages, que su plantación está rindiendo más que los otros huertos de la misma edad que hay en la región.

Lyons recalca que todavía le queda mucho trabajo por hacer y que, de hecho, ese es el motivo por el que era un poco reacio a hablar sobre el proyecto al principio.
“Puede que funcione y puede que no; por eso lo estábamos manteniendo en secreto, pero ya se sabe, los rumores... Como agricultores, tenemos que mirar hacia el futuro. Si no innovamos y evolucionamos, podríamos extinguirnos”.


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