Resumen del mercado global del ajo

En los últimos meses, en el hemisferio norte se ha cosechado más ajo que en la temporada anterior, por lo que aumenta la preocupación en cuanto al futuro. Los precios están sometidos a presión y, según productores de diferentes países, han caído incluso hasta niveles imposibles. En todo el mundo, la situación es similar. En Europa, los productores se ven afectados por la competencia del ajo chino, más barato. Los productores españoles se preguntan si los aranceles de importación que la UE ha puesto en marcha para proteger la producción nacional son efectivos. En Sudáfrica, los productores se hacen una pregunta similar. El mercado se ha visto inundado con ajo probablemente importado de manera ilegal, por lo que ha eludido los impuestos a la importación. Se espera que la investigación que hay en curso arroje algo de luz a la situación.

La gran cosecha de China pone los precios bajo presión
La producción de ajo ha crecido este año. En algunas zonas se ha mantenido invariable, pero no ha disminuido, en cualquier caso. La cosecha ya ha finalizado y todo el producto está en cámaras frigoríficas. Los comerciantes pueden conservar el producto más tiempo en la actualidad, ya que las técnicas de refrigeración han mejorado. Como resultado, pueden tener de forma inmediata existencias para el año siguiente. El precio tan bajo del ajo este año ha desalentado a muchos, por lo que la producción menguará el año que viene. Todavía no se sabe a ciencia cierta en qué cantidad disminuirá realmente, pero lo que está claro es que se cultivará o sembrará menos. No obstante, la oferta no se reducirá mucho necesariamente, dado que las existencias almacenadas en frío pueden compensar la bajada de la producción.

El mercado del ajo es grande en China. El precio es muy bajo, pero se mantiene estable. Se exporta mucho ajo a otros países, dada su competitividad en muchos mercados. Aun así, se encuentran con la competencia de otros mercados donde la producción también va en aumento. De hecho, China este año lo ha tenido un poco más difícil a la hora de encontrar importadores extranjeros de ajo por la abundancia de oferta. Además, en Europa se han endurecido los requisitos de importación, algo con lo que también tiene que contar China. En consecuencia, se está intentando vender un poco más en el mercado nacional.

España: Ventas estancadas y preocupación por el futuro

El sector del ajo español pasa momentos muy difíciles debido a la situación del mercado a nivel global. Las ventas se han ralentizado bastante y hay una gran incertidumbre con respecto al futuro.

Los rendimientos han sido altos este año, similares a los del año pasado. No obstante, el volumen actual de producción no está siendo absorbido a la velocidad que se esperaba al inicio de la campaña. La comercialización de ajo temprano, tipo Spring, está casi completamente parada, y las ventas de ajo morado son muy lentas. Una de las principales causas es el gran aumento de producción de ajo chino en los dos últimos años, que ha ocasionado el desplome de los precios a nivel mundial. La gran cantidad de ajo que maneja China en estos momentos solamente encuentra salida en el mercado a precios bajos, que terminan arrastrando a los precios de otros orígenes como el español o el argentino.

De acuerdo con la Asociación Nacional de Productores y Comercializadores de Ajo (ANPCA), el ajo es un producto social en los países de la Unión Europea, y aunque está protegido frente al producto de países terceros a través de un arancel fijado en 1,20 €, este no está siendo suficientemente efectivo.

desde asociación creen que no se aplica un buen control de la entrada a la UE de producción procedente de terceros países, donde habitualmente los costes de producción son inferiores a los de los productores europeos. "En conjunto, la UE es deficitaria en producción de ajo acorde a su consumo, incluso si sumamos el contingente de producto sin arancel; mientras que el producto importado de países terceros como China, debe entrar con arancel de 1,20€, el cual se entiende debería ser el precio mínimo establecido en el mercado europeo. No obstante, la media de precios está muy por debajo de esta cantidad, por lo que al parecer, algo no está funcionando. Ante esta situación, estamos llevando una consulta a la CE para que nos aclare  cómo entra la producción de países terceros a la UE”, señalan desde la asociación.

Italia: Año problemático para los productores
Este ha sido un “año problemático” para los productores italianos de ajo por la gran cosecha que han tenido todos los países productores. Como resultado, los precios son bajos y, además, en el mercado europeo han aparecido importaciones de países que, normalmente, no muestran tanto interés en Europa, como Turquía y Egipto.

En estos momentos, apenas hay demanda. “Por eso creemos que el mercado se desplomará antes de que acabe el año”, afirma un comerciante, que tampoco se muestra muy optimista en cuanto a las primeras semanas de 2019. La cosecha sudamericana es mayor que el año anterior. En Europa y China, la cosecha ha sido similar a la de la temporada pasada, así que, probablemente, la situación se mantendrá sin cambios hasta el próximo verano.

Los italianos consumen alrededor de 60.000 toneladas de ajo, pero solo la mitad son de cultivo nacional. España cosecha en torno a 260.000 toneladas, por lo que tiene una posición exportadora más fuerte y un punto de apoyo más firme en el mercado italiano. Además, España tiene la ventaja de contar con más producción mecanizada, por lo que los costes de mano de obra son más bajos y los productores tienen más recursos a su disposición.

Para alcanzar unos beneficios sólidos, el ajo debe dar 1,50 euros por kilo a los productores. Ahora mismo, el precio se sitúa en 1 euro y, en ocasiones, se registran precios incluso inferiores. En cualquier caso, las importaciones de China y España son más baratas. Un comerciante advierte de que los precios llevan tan bajos desde hace tantos años que es posible que los productores se vean tentados a abandonar el ajo para probar con otro cultivo.

Un comerciante explica que el aumento de la producción china pone directamente bajo presión los precios en todo el mundo. Además, hay más ajo almacenado. Otro comerciante opina que la industria procesadora es una opción para aliviar la situación del mercado. Una empresa italiana quiere empezar a comercializar ajo deshidratado el próximo año.

Los franceses consumen todo el ajo nacional
Las últimas existencias de ajo francés salen al mercado en enero. Después, los comerciantes miran a orígenes como Argentina, China y España. En total, los franceses han consumido 40.000 toneladas de ajo este año, 20.000 de ellas cultivadas en suelo francés. La producción gala, por tanto, se ha mantenido invariable desde el año pasado, mientras que en 2016 produjo unas modestas 16.000 toneladas. No es de extrañar que la producción nacional haya aumentado. Los franceses tienen tal a precio al ajo nacional que muchos supermercados solo ofrecen producto de otros orígenes cuando el francés está totalmente agotado, según un comerciante.

Así, pues, el ajo francés no se exporta prácticamente nada. En comparación con el año pasado, los precios del ajo blanco nacional se han elevado un 10% y el ajo morado se ha encarecido un 15%. El ajo ecológico también funciona bien en Francia. Por las fuertes lluvias de principios de primavera, los volúmenes se han reducido un 50% y ahora los productores obtienen de 4 a 5 euros por kilo. El precio del ajo de importación no es tan bueno; tanto el ajo español como el chino han visto reducirse sus precios un 50% con respecto al año pasado.

Alemania: El ajo europeo es más importante
Después de una buena cosecha en Europa, la oferta es bastante abundante y eso ha hecho bajar los precios. Por este gran volumen, China determina los precios en el mercado alemán, pese a que también hay disponible mucho ajo español. España, los Países Bajos, Francia e Italia son actores importantes en el mercado de Centroeuropa. Cada vez son más los consumidores que optan por la producción europea. El regionalismo está ganando en importancia entre los comerciantes y los consumidores. También en Alemania está creciendo el cultivo de ajo y el cultivo nacional está ganando popularidad en el retail. La demanda de productos locales permite que el ajo europeo se mantenga competitivo frente al chino. Pese a ello, el ajo chino sigue siendo importante en el mercado. La demanda es buena en el periodo prenavideño, aunque el mercado del ajo fresco funciona bien todo el año.

Según un comerciante alemán, los consumidores prefieren los productos europeos, pero está satisfecho con el ajo chino. “El ajo chino tiene un aspecto agradable y uniforme. Gracias a que la mano de obra es barata, muchas de las labores se hacen de forma manual y eso se traduce en una buena clasificación y una calidad alta”.

Países Bajos: Precio atractivo para el ajo chino
Según los importadores holandeses, las condiciones en el mercado del ajo no son demasiado malas en estos momentos. El precio del ajo blanco chino es atractivo. Además, hay buena demanda en Europa y los importadores esperan que así siga hasta el Año Nuevo chino. España está teniendo graves problemas de calidad, así que los importadores se centran en China. Dependiendo del envase y de la calidad, los precios comerciales oscilan entre 13,50 y 14,75 euros.

Sudáfrica: Precios por los suelos e investigación antidumping
Los productores están cerrando una temporada muy complicada. Cuando la cosecha no había hecho más que empezar en septiembre, un gran volumen de ajo importado inundó el mercado inesperadamente, por lo que los precios acabaron por los suelos. La asociación de productores y el servicio de recaudación de impuestos sudafricano han iniciado una investigación de esta, presumiblemente, importación ilegal. Todavía no se ha llegado a ninguna conclusión, pero se sospecha que 107 toneladas de ajo entraron sin el despacho de aduanas correspondiente por el volumen o el valor del producto para así eludir los impuestos de importación. Por el dumping sufrido en el pasado, los impuestos antidumping a la importación desde diferentes países son sustanciales.

El mercado necesitó alrededor de dos meses para absorber el excedente y el precio todavía sigue extremadamente bajo. Las importaciones legales desde China y España siguen llegando, principalmente para su venta por parte de los retailers. Sudáfrica es un importador neto, pero su producción también es significativa. En torno al 44% de la oferta total procede de los productores nacionales.

Australia: Competencia china y condiciones meteorológicas cambiantes
La cosecha del producto temprano comenzó en octubre después de un año difícil para los productores australianos de ajo, que han tenido que vérselas con la sequía y más tarde con la lluvia durante la cosecha. En estos momentos, no se dispone de datos fiables. La importación de ajo chino ha dejado huella en el mercado en la última década, pero el sector espera que los beneficios que el ajo ecológico aporta a la salud y la introducción de nuevas variedades les ofrezca un buen futuro a los productores.

El cultivo de ajo es pequeño, pero está creciendo. Ahora mismo, el ajo de importación domina la cuota de mercado. En 2016/2017 se cosecharon 1.783 toneladas, de las cuales el 31% se destinó a la industria. Las exportaciones ascendieron a 94 toneladas y se enviaron principalmente a Papúa Nueva Guinea. En cuanto a valor, la producción se situó en 7,9 millones de dólares. Además, se importaron 12.792 toneladas, 8.761 de ellas de China. También España y México exportaron más de 1.000 toneladas a Australia.

EE. UU.: Comienza la corta temporada de importación de ajo argentino
Los importadores estadounidenses acaban de empezar con las importaciones desde Argentina, cuya temporada empezó en septiembre. Este país sudamericano es un importante proveedor, pero tiene una temporada corta que acaba en diciembre. Pasada la temporada argentina, México toma el relevo en el mercado en abril y mayo, justo antes de que se vuelva a imponer la oferta del hemisferio norte.

Hay una buena oferta de ajo del hemisferio norte. China, España y los Estados Unidos han tenido buenas cosechas. A causa del gran volumen que existe en los almacenes, los precios de la nueva cosecha están bajo presión. Al parecer, China ha tratado de elevar el precio varias veces, aunque sin éxito. Además, hay mucho producto de baja calidad. Como resultado, el mercado en conjunto está bajo presión.

 

 


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