La cosecha de cebolla europea es considerablemente reducida

Las estimaciones publicadas por Statistics Netherlands en octubre sorprendieron a algunas personas. Aunque los rendimientos esperados eran bajos, 40 toneladas en promedio, el sector ha tenido que arreglárselas con la estimación de 32 toneladas por hectárea, apenas la mitad de los rendimientos normales.

Las cebollas cosechadas son pequeñas, exceptuando algunos lotes, lo que también ha quedado claro por la diferencia de 15 a 20 céntimos entre la mayoría de los lotes de tamaño pequeño y los pocos lotes de tamaño grande. Dada la situación, los comités de la bolsa de valores han establecido una categoría adicional en consulta con el mercado, el tamaño de 0 a 30 por ciento, además del 30 a 60 por ciento y más del 60 por ciento. Sin embargo, la calidad es un tema aparte, pues muchos lotes presentan fusarium, o muestran que el tratamiento de MH no ha sido efectivo, y en algunos hay brotes verdes. En otros lotes puede verse el desgaste en octubre, pues las hortalizas tienen una piel mediocre, cuya característica suele verse claramente durante la clasificación y el envasando.

Una gran cantidad de lotes en el suroeste del país contiene piezas pequeñas (de menos de 50 milímetros) con algunas cebollas medianas de 60 milímetros. Se predice que entre 1.300 y 1.500 hectáreas de semillas de cebolla se han arado en los Países Bajos, porque no tenían un rendimiento suficientemente alto.

En Flandes zelandés, zona que fue golpeada duramente por el clima seco, 1.000 hectáreas tuvieron que ser aradas. Algunos productores que asumieron muchos gastos de cosecha, almacenamiento y secado no superarán las 5 a 10 toneladas por hectárea, por lo que los precios de coste serán de aproximadamente un euro. En resumen, ha sido una temporada dramática que ha mostrado los efectos de la escasez de agua para la agricultura como resultado del cambio climático. La necesidad de agua dulce es cada vez más urgente, pero también lo es el prestar mucha atención al buen drenaje y los amortiguadores de agua, para hacer frente a una situación opuesta: las inundaciones.

Mientras tanto, la exportación va bien, a pesar de los precios relativamente altos en comparación con las temporadas anteriores. Hasta la semana 42, se habían exportado 340.000 toneladas, en comparación con las 390.000 toneladas de la temporada pasada, cuando se exportó un récord de 1.150.000 toneladas. Es evidente que esta temporada no se alcanzarán tales cifras en los Países Bajos. Sin embargo, con la exportación actual hay muchas probabilidades de que se alcancen 500.000 toneladas antes de Navidad, con 150.000-200.000 toneladas disponibles para la segunda mitad de la temporada. Con 26 semanas de exportación, eso significa sólo 7.000 toneladas por semana. Si la exportación continuase a un nivel de 15.000-20.000 toneladas por semana, las cebollas estarían completamente agotadas a principios de marzo y la cosecha holandesa no comenzaría hasta finales de junio. Es un escenario bastante increíble, aunque no es imposible.

Con una capacidad de clasificación nominal, cuatro veces mayor que el volumen de 7.000 toneladas por semana, y una capacidad máxima de seis veces más que eso, el comercio no tendrá mucho que hacer, a pesar de tener altos costes respecto a los costes laborales, débitos y financiación. Estar desempleado durante tres o cuatro meses hasta que la nueva cosecha esté disponible parece improbable, pero es posible. Quizás las cebollas importadas del hemisferio sur puedan compensar el comercio, pero la pregunta es si esos volúmenes serán grandes. Sin embargo, otros países europeos están fuera de discusión, según la suma de estimaciones europeas autorizadas que se publicaron a principios de noviembre. Esa suma muestra que la producción en Europa es 1,5 millones de toneladas más pequeña que la temporada pasada, lo que representa un 25-30% menos en volumen. La exportación holandesa dentro de la UE lo confirma, porque las cifras de exportación a destinos europeos son actualmente significativamente más altas que la temporada pasada.

En el período posterior a Navidad será difícil averiguar cuántas cebollas estarán disponibles y si serán lo suficientemente buenas para la exportación. Con los tamaños pequeños se debe tener mucho cuidado con el deterioro y la brotación. Además, la demanda de tamaños más grandes aumenta principalmente en la segunda mitad de la temporada, y hay muy pocos. Algunas personas se preguntan si el mercado se agotará gradualmente porque los volúmenes de comercio son demasiado bajos, o si los precios subirán a un euro. Por ahora, sin embargo, está claro que algunos productores terminarán con las manos vacías, mientras que otros obtendrán ganancias. Una situación desagradable que muestra lo decisivo que puede ser el clima para el sector agrícola.


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