España: Al Gobierno "no le temblará la mano" si tiene que pedir la cláusula de salvaguardia citrícola

El ministro de Agricultura, Luis Planas, está totalmente convencido de que la clave esencial de los problemas citrícolas -cuya gravedad reconoce- estriba en la escasa organización del propio sector, por lo que recomienda que se estructure mejor, como primer paso para poder ordenar la producción y las campañas comerciales, así como para aprovechar los fondos de la UE.

Esta idea estuvo ayer muy presente en las reuniones que Planas mantuvo en Valencia con las organizaciones agrarias y con el presidente de la Generalitat, Ximo Puig, quien insistió igualmente en la conveniencia de que los citricultores se organicen y habló de la necesidad de afrontar una reestructuración de la "arquitectura de gestión" que posibilite mayor acceso a las ayudas económicas europeas.

Cuando el ministro Planas y el presidente Puig hablan de mayor organización en el sector citrícola se refieren en concreto a su convencimiento de que deberían existir muchas más organizaciones de productores (OP) hortofrutícolas o de cítricos de las que hay.

Sin embargo, como advirtió Luis Planas, las OP que existen en el sector citrícola español sólo comercializan el 34% de la producción, mientras que el 66% restante prefiere seguir en el comercio libre, a pesar de las reiteradas recomendaciones en igual sentido durante las últimas décadas. La consecuencia de ello es que cuando se ponen en marcha operaciones como la reciente, para retirar del mercado 50.000 toneladas, como se ha de hacer sólo a través de OP, que son un tercio, su efecto es muy limitado y no se consigue la revitalización comercial deseable en principio, porque los dos tercios restantes no pueden retirar.

En realidad parece como si no hubiera pasado el tiempo, porque este tipo de consejos son reiterados cuando se agudizan las crisis naranjeras, sin que cambie el panorama. Y en vez de analizarse desde las esferas políticas por qué será así, y si habrá otros condicionantes económicos que no tienen en cuenta, todos se limitan a reiterar de nuevo lo de la organización como panacea de indudable solución.

Planas también aludió a otro asunto de palpable actualidad, como es el de acuerdos con países terceros y la generación de situaciones de competencia desleal, especialmente en el caso de Sudáfrica. El ministro dejó claro que va a defender en la UE "todo el rigor necesario para la aplicación de las normas vigentes" y que "no le temblará la mano al Gobierno para pedir una cláusula de salvaguardia". Pero hay condiciones: "Si hay argumentos suficientes, si fuera necesario" y cuando "se cumplan tres años".

Ximo Puig también habló de la necesidad de reestructuración del sector y de reconversión varietal, pero nadie es capaz de decir con qué variedades habría que reconvertir.

Al término de su encuentro en el Palau, el ministro anunció una propuesta que podría ser de gran calado para le mejora de las rentas de los citricultores del sector si se pone en marcha. Se trata, tal como acaba de aprobar Francia, de una Ley de Alimentación -una de las medidas estrella del gobierno de Macron- que permita fijar los precios de los productos agrarios en origen -es decir, el campo- en función de los costes de producción. Las organizaciones interprofesionales serían las determinadas de determinar los costes, que serían claves para evitar abusos de la industria y el comercio.

Fuente: lasprovincias.es / levante-emv.com


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