Patrick Struebi:

"El objetivo es ayudar a un millón de agricultores a salir de la pobreza"

Fairtrasa fue la primera organización en tener aguacates ecológicos y de comercio justo, y no ha dejado de crecer desde su fundación en 2005. En estos años, Fairtrasa ha influido en las vidas de más de 40.000 agricultores y sus familias, y ahora se propone incrementar significativamente esa influencia. La firma se acaba de embarcar en una nueva empresa para aumentar exponencialmente sus avances sociales para los agricultores. "En los próximos años, queremos sacar a un millón de agricultores de la pobreza", anuncia el fundador Patrick Struebi. Para ello, se precisa de un nuevo enfoque. El empresario social habla sobre Fairtrasa y su nueva empresa: Blooom, una plataforma agrotecnológica totalmente integrada con la que se pretende incrementar de forma exponencial su impacto en los agricultores.

"El mercado de los productos ecológicos y de comercio justo no deja de crecer", dice Patrick Struebi. Fairtrasa se fundó con la idea de ayudar a los productores de Latinoamérica a pasar de un nivel de subsistencia a la autosuficiencia económica. "Queremos mejorar las condiciones de vida de los agricultores y sus familias ayudándoles a desarrollar todo su potencial con el acceso directo al mercado". Para la mayoría de las empresas comerciales, estos minifundistas son demasiado pequeños para hacer negocios con ellos. En cambio, Fairtrasa trabaja deliberadamente con estos productores y los agrupa en cooperativas. "Somos una empresa social, pero como el resto de empresas, también necesitamos generar beneficios", explica. "Una gran parte de estos beneficios se han reinvertido en el desarrollo de nuestros productores. Los productores a pequeña escala de los países en vías de desarrollo reciben amplia ayuda de las ONG, mientras que nosotros los apoyamos independientemente de cualquier donación externa a través de nuestro modelo de negocio social".

Patrick Struebi, de Fairtrasa / Blooom.

Los supermercados eligen comercio justo
Obtener la certificación que acredita a las empresas como ecológicas o de comercio justo es una tarea costosa económicamente. "Para muchos pequeños agricultores, es inaccesible", afirma Patrick. "Es muy caro, sobre todo para las cooperativas agrícolas más pequeñas. Incluso hemos tenido que detener el proceso ocasionalmente por lo elevados que eran los costes". Todos los productos de Fairtrasa tienen certificación ecológica y una gran parte se vende también con la etiqueta FairTrade-Comercio Justo. La combinación de estas dos certificaciones tiene unos resultados comerciales y sociales especialmente positivos, sobre todo para las bananas, el producto más vendido de Fairtrasa.

No obstante, Patrick explica que el mercado de la banana es cada vez más complicado: "Los márgenes han estado sometidos a una presión continua el último año, pero también hemos observado algunas tendencias interesantes. Por ejemplo, dada la gran demanda de consumo, algunas grandes cadenas de supermercados de los Estados Unidos han tomado la decisión consciente de no seguir trabajando con multinacionales bananeras como Dole, Chiquita o Fresh Del Monte, sino con organizaciones con mayor sensibilización social. No me sorprendería que viéramos arraigarse esta tendencia también en Europa". Los supermercados quieren demostrar su concienciación social a sus clientes y, por ende, están más dispuestos a pagar los costes adicionales de los productos de comercio justo.

Necesidad de un crecimiento exponencial
Pese a que más de 40.000 productores de Latinoamérica han recibido ayudas para el desarrollo desde la fundación de la empresa, Patrick no está satisfecho todavía. "Fairtrasa se construyó sobre la base de un modelo lineal de crecimiento, pero hoy en día se dispone de nuevas tecnologías que permiten un crecimiento exponencial, como Uber y AirBnB han demostrado de una forma bastante impresionante", continúa. Como miembro del Foro Económico Mundial, Patrick cuenta con una voz y una red de contactos fuertes para abordar desafíos globales tales como la seguridad alimentaria y la pobreza de los pequeños agricultores, con el fin de cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). El año pasado, Patrick y su socia Krishna Mishra lanzaron Blooom, su "Uber para la agricultura" particular en la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York. "Con Bloom, trasladamos a la agricultura las inmensas oportunidades que brinda la tecnología. Es el siguiente nivel del desarrollo de los agricultores y una impresionante continuación de la misión de Fairtrasa" resume Patrick las actividades de la empresa. "Queremos que todos los agricultores florezcan, en todo el mundo, por eso hemos decidido que nuestra última empresa se llame Blooom".

¿Cómo funciona? Imaginemos un pequeño agricultor del centro de la India que se pregunta qué cultivo sería mejor producir. Blooom es una plataforma agrotecnológica totalmente integrada que cuenta con un complejo algoritmo que ofrece al productor consejo sobre qué cultivar teniendo en cuenta las condiciones climáticas, la composición del suelo y la situación del mercado en la región. A través de la aplicación, el productor recibe recomendaciones sobre las mejores prácticas de producción, y puede utilizar la misma aplicación para ofrecer el producto en el mercado. Todos los eslabones de la cadena de suministro aparecen en un mapa de Google regional. Con esto, un productor puede llegar a nuevos mercados y obtener un mejor precio del que obtendría vendiendo el producto a través de un intermediario o en el mercado local. Otra ventaja es que se limitan los desperdicios, ya que los agricultores solo tienen que cosechar lo que ya han vendido previamente a través de la aplicación, lo cual incrementa su eficiencia y sus ingresos económicos.

Productores que florecen, también en Europa
Blooom es una empresa conjunta entre Fairtrasa y eKutir, una empresa india con el mismo objetivo que Fairtrasa. "Blooom es un modelo de negocio social que podría cambiar el mundo. Queremos ver cómo los agricultores florecen", dice Patrick con entusiasmo. "Es una solución global para un problema global". En la actualidad, Blooom funciona en la India, Bangladés y Nepal, y ayuda a alrededor de 70.000 agricultores y sus familias.

Desde esta perspectiva global, Patrick también ve oportunidades para los productores en Europa. "El comercio justo se desarrolló en un principio para ayudar a los agricultores de los países en vías de desarrollo, pero también encontramos pobreza en Europa", explica. "Muchos pequeños productores, en especial en el sur de España, Francia e Italia, tienen dificultades para ganarse la vida, pero no pueden beneficiarse del sistema de comercio justo. Ahí es donde Blooom puede cambiarles la vida a esos agricultores, ya que brinda nuevas oportunidades sin precedentes para democratizar el futuro de la agricultura", finaliza Patrick.

Más información:

Blooom
Patrick Struebi
patrick.struebi@fairtrasa.com
patrick.struebi@blooom.farm 
www.blooom.farm 


Fecha de publicación:
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