Verduras en conserva para disfrutar todo el año de un producto perecedero

Las conservas de productos frescos son un método eficiente y seguro para disfrutar durante todo el año de ciertos productos de temporada que, por ser perecederos, no admiten otro tipo de almacenamiento. Para descubrir las ventajas de las conservas, conozcamos más a fondo su elaboración a través de la fábrica de conservas española Pedro Luis, de Lodosa, que procesa pimientos, espárragos y alcachofas con Indicación Geográfica Protegida o Denominación de Origen.

Calibrar, cortar y escaldar
Antes de que pasen 48 horas tras su recolección, las verduras se calibran y se separan por categorías. Los espárragos se pelan, aprovechándose el 50 % del producto, y se cortan a la medida de las latas; el resto se revende a la industria del congelado. Las alcachofas se deshojan para aprovechar el cogollo central; de cada kilo de alcachofa solo se aprovecha entre el 20 y 28%, y la parte desechada se regala a ganaderos como pienso para animales.

Una vez peladas y calibradas, se procede a su cocción y a su lavado. Los productos, ya fríos, pasan por una inspección visual y se introducen en las latas o envases definitivos.

Esterilización con autoclave
Las verduras que comercializa Pedro Luis solo llevan agua con sal con un 2% de ácido ascórbico (vitamina C), una sustancia que se añade en parte para evitar el oscurecimiento del producto, pero sobre todo para eliminar la presencia de patógenos. El ácido ascórbico es un desinfectante, pero su exceso confiere un sabor ácido a las conservas, por lo que en esta fábrica se consigue la esterilización de las conservas con una autoclave. Se trata de un recipiente hermético fabricado para soportar altas presiones y altas temperaturas, en la que se introducen los botes y latas y se someten a temperaturas de 188º durante 35 minutos.

Tras su esterilización, las conservas pasan por una máquina de rayos X, que detecta que no haya ningún cuerpo extraño en los botes, como trozos de metal o piedras.

Tras este proceso, están preparadas para su comercialización.

Un sector altamente competitivo
El 50 % de las conservas que fábrica Pedro Luis tiene certificación ecológica, pero esta solo afecta al producto agrícola, no al proceso de fabricación, que es el mismo para todas las verduras.

La empresa apostó por la certificación ecológica desde 1994, al igual que las denominaciones de origen, para crear una seña de identidad distintiva de sus productos. La calidad es lo único que puede salvar al sector de la competencia extranjera.

“Con las primeras importaciones de China y Perú parecía que aquí no iba a quedar nada, pero si defiendes la calidad del producto, su seguridad y su trazabilidad, funciona”, concluye el empresario.

 

Fuente: directoalpaladar.com


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