El auge de la mandarina en EE. UU. impone una mejora de la gestión de plagas

Desde la década de 1990, las mandarinas se han convertido en las 'estrellas del frutero'. En los Estados Unidos, casi todas las mandarinas se producen en California, respaldando a un sector de 2.000 millones de dólares y representando casi la mitad de la producción de cítricos del país. El aumento en la producción de esta pequeña fruta, originaria de Asia, ha superado el establecimiento de directrices del manejo integrado de plagas (MIP) específicamente para las mandarinas, pues los productores utilizan enfoques aprobados para las naranjas navel más grandes.

Desafortunadamente, el MIP que funciona para las naranjas puede no ser adecuado para las mandarinas, según sugiere un nuevo estudio publicado a finales de mayo en Journal of Economic Entomology. La investigación realizada por científicos en el valle de San Joaquín, en el corazón de la producción de mandarinas del país, en California, indica que las tácticas de MIP para las naranjas producidas tradicionalmente pueden no ser las más efectivas para una producción óptima de mandarinas. Los científicos señalaron, de hecho, que "es probable que haya un uso excesivo de pesticidas para algunas variedades de mandarinas".

"Se han tardado décadas en establecer pautas para las naranjas C. sinensis", dice Bodil N. Cass, Ph.D., académico en la UC Davis y autor principal del estudio. Es difícil para los investigadores mantenerse al día con los nuevos tipos de fruta que se producen para satisfacer la demanda de los consumidores, las nuevas plagas y las cambiantes condiciones ambientales. "Hemos asumido o esperado que las directrices del MIP que se establecieron cuidadosamente para las naranjas también fueran efectivas para las diferentes variedades de mandarinas que se producen habitualmente".

Los cítricos de California se comercializan como fruta fresca, por lo que deben ser atractivos tanto visualmente como por su sabor. La delgada piel de las mandarinas hace que sean más fáciles de pelar que las naranjas estándar, un punto fuerte para su venta, pero son potencialmente más vulnerables a las manchas, como las cicatrices de las plagas. Incluso unas pocas cicatrices de insectos hacen que las mandarinas no se puedan comercializar, excepto en algunos casos para el procesamiento como zumo, pero no es una opción muy económica.

La investigación destaca cuántos problemas deben considerarse al planificar el MIP. Por ejemplo, las densidades de saltamontes en arbustos con bifurcaciones difirieron según el año y la ubicación, mientras que aumentaron con la superficie cultivada y disminuyeron con la edad del árbol. Las densidades de orugas y la cicatrización fueron mayores en fincas más grandes.

La aparente vulnerabilidad de las mandarinas a las cicatrices por su piel fina parece compensada por una resistencia a las plagas, según sugiere el estudio. La cicatrización de C. reticulata y, en menor medida, de C. clementina, fue mucho menor de lo esperado, dada la densidad de saltamontes en las fincas estudiadas. Sin embargo, las mandarinas son tan valiosas que cualquier daño puede ser muy caro, por lo que los investigadores se preguntaron si el saltamontes "está causando algún daño económico a dichas especies de cítricos".

Fuente: entomologytoday.org


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