España: El sector citrícola español necesita cambios estructurales

La celebración de la I Convención Agrícola, a la que asistieron más de 150 personas entre agricultores, representantes de cooperativas, universitarios y miembros de la administración, sirvió como punto de encuentro para debatir la crisis de la naranja española. El sector concluyó que la amenaza que representa la naranja sudafricana importada, convertida en la gran antagonista de la agricultura valenciana en los últimos meses, solo es un punto en la larga lista de causas de la crisis citrícola, cuyo sector necesita reinventarse.

Así lo destacó Paco Borràs, exdirector comercial de la cooperativa Aneecop. Según apuntó, en el marco de una campaña de cosecha que marcó cifras récord (con un aumento, según Borràs, del 17 %), se produjo un incremento en la producción de variedades de primera temporada y un retraso en la maduración de los cítricos. Todo ello hizo que el producto entrase a destiempo en el mercado y con una calidad "mediocre", habiéndose incrementado la oferta.

Ha este contexto hay que añadirle otros factores colaterales, como las huelgas de los "chalecos amarillos franceses", que también jugaron un papel para que el producto valenciano entrase a los mercados europeos "entre 10 y 15 días tarde", disminuyendo la exportación de cítricos española hasta en un 25 % en algunos casos. Además, en el mercado nacional, la industria, que representa el 25 % del volumen de negocio citrícola, ha pagado los precios más bajos en diez años.

Apuntes de futuro
Atendiendo a la evolución del mercado, el principal punto de inflexión pasa por perseguir la concentración de los campos en grandes explotaciones, una suerte de latifundismo que ya está desarrollándose en otras áreas productivas españolas pero cuyo eco aún no resuena con fuerza en la Comunitat. Según Borràs, la productividad aumenta a medida que lo hace el tamaño de los campos.

La mayoría de los terrenos que pertenecen a las cooperativas valencianas, no obstante, ocupan menos de media hectárea. El minifundismo no es, sin embargo, el único problema: Borràs también apuntó otros como la poca implantación tecnológica, el fraccionamiento de la oferta o el pobre aprovechamiento de las instalaciones. Entre las medidas de futuro para la supervivencia de las cooperativas, se encuentran los planes de concentración de parcelas, la profesionalización y especialización y una mayor capacidad de endeudamiento, entre otras cuestiones.

 

Fuente: levante-emv.com


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