España: Biofertilizante a partir de restos de cultivos de tomates y energía solar

Un equipo de investigadores del Departamento de Agronomía de la Universidad de Almería y del Centro IFAPA de La Mojonera han desarrollado un biofertilizante a partir de restos de cosechas de tomates sometidos a un proceso de biosolarización, es decir, un tratamiento térmico basado en la radiación solar. El estudio se ha realizado en un invernadero semicomercial que simula características propias de la horticultura almeriense en la finca experimental de la Fundación de la Universidad de Almería y a ANECOOP.

El biofertilizante, diseñado para la protección del suelo de cultivo de tomates en invernaderos, mejora las características del suelo y lo deja libre de patógenos de una manera respetuosa con el medio ambiente. Además la investigación ha constatado que las condiciones de producción y calidad obtenidas en los cultivos de tomates tratados con biosolarización son similares a las de los cultivos tratados con fertilizantes químicos convencionales, y a la vez, un control de plagas efectivo y sostenible.

El artículo titulado ‘Greenhouse Soil Biosolarization with Tomato Plant Debris as a Unique Fertilizer for Tomato Crops’, publicado en la revista International Journal of Environmental Research and Public Health, presenta un método alternativo que propone una solución para los restos de cosecha, ya que actualmente se gestionan fuera de las fincas, y generan impacto ambiental. Por otro lado, reduce el aporte de fertilizantes químicos, hasta en ciertos casos poder prescindir de él, con el consiguiente ahorro sin perjuicio para la producción comercial.

Poder fertilizante de restos vegetales
La horticultura intensiva propia de invernaderos en la zona de la provincia de Almería se enfrenta a varios retos ambientales. Uno de ellos es la gestión, el almacenamiento y el procesamiento de residuos vegetales que pueden provocar la contaminación de los acuíferos, la proliferación de plagas, los malos olores o el abuso de tratamientos fitosanitarios. En anteriores estudios, los científicos habían empleado la biofumigación y la solarización como técnicas desinfectantes del suelo. Sin embargo, no se había evaluado el poder fertilizante de la incorporación de restos vegetales y el beneficio que suponen para cultivos posteriores.

En futuros estudios, los científicos evaluarán cómo influye el desarrollo de esta técnica sobre los parámetros económicos y ambientales. Realizarán un balance económico del ahorro en fertilizante, una evaluación de la disminución del impacto ambiental que provoca la autogestión de residuos, o el desarrollo de modelos de huella hídrica y de carbono.

 

Fuente: diariodealmeria.es


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