Invernaderos conectados, el futuro de la agricultura

El desafío que supone la alimentación de la población mundial al ritmo de crecimiento actual representa un reto para la agricultura del futuro. Para conseguirlo, se ha apostado por la inversión en AgTechs o tecnologías agrícolas, con las cuales se puede aumentar el rendimiento de los cultivos y la optimización de los recursos disponibles.

Las ventajas de aplicar la tecnología a la agricultura
Automatizar los sistemas de fertilización ha permitido controlar la composición, conductividad y acidez del abono que se suministra a cada planta. Su implantación supuso un aumento de la calidad y la cantidad en la producción.

En la agricultura de precisión, en la que es clave la orientación estratégica de los cultivos, el uso de sensores permite conocer el estado de estos en tiempo real. Estos sensores pueden conectarse vía M2M (máquina a máquina).

Los invernaderos conectados son la gran revolución. El más mínimo aspecto que pueda afectar a las plantas está controlado. Las decisiones se toman en torno a datos objetivos. La humedad del aire y la temperatura están monitorizadas y se sabe qué cantidad de agua o fertilizantes son necesarios de forma precisa. Hay mayor rentabilidad y, a largo plazo, se abaratan los costes.

Además, se minimizan los efectos sobre el medioambiente. El uso de fertilizantes (y contaminantes) se reduce, así como la necesidad de agua. La agricultura se transforma en un proceso sostenible y respetuoso con la naturaleza.

Orange y las redes LoRa y LTE-M
Orange trabaja para ofrecer herramientas útiles a los invernaderos conectados. Para rentabilizar al máximo esa conectividad, muchos agricultores utilizan ya las redes LoRa y LTE-M.

LoRa (Long Range) es tecnología inalámbrica open source pensada para desarrollar redes IoT. Es una red de baja tasa de transferencia y reducido coste de despliegue que se puede usar para comunicaciones de larga distancia.

Funciona a través de una estación base vinculada a internet. Los dispositivos se conectan a LoRa con un controlador en la banda de 868 MHz. Se trata de una tecnología bidereccional pensada para comunicaciones perfecta para interiores, pero también para zonas subterráneas.

Por su parte, LTE-M es una red exclusiva para el IoT, evolución de la tecnología 4G. Orange la ha usado en diferentes ámbitos pero es remarcable su utilización en agricultura. Es una herramienta de eficiencia energética, gestión de temperatura, control de maquinaria y operaciones, telemedida de contadores, monitorización… Y todo ello con mayor ancho de banda y menor consumo de batería.

Actualmente hay varios ejemplos de empresas que trabajan con invernaderos conectados y que producen exitosamente, como Modular Farm, My Food, Grupo AMP o Illuminum Greenhouses.

 

Fuente: blog.orange.es


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