España: Las plantas de fresa miden la calidad del aire en Zaragoza

En Zaragoza la Fundación Ibercivis ha lazado una curiosa iniciativa para crear un mapa de calidad del aire de la ciudad y medir sus parámetros de contaminación, mediante el cual miles de plantas de fresal se han convertido en perfectos elementos biométricos para medir la cantidad de metales pesados en suspensión y, por tanto, la calidad del aire de la ciudad.

El proyecto, denominado Vigilantes del Cierzo, es una réplica del realizado hace un tiempo en la ciudad belga de Amberes. En realidad, en Zaragoza ya se llevó a cabo una primera fase en 2017, pero, ahora, en 2019, gracias a la colaboración del Gobierno de Aragón, se ha iniciado esta segunda vuelta en la que han llegado a participar más de 1.500 personas.

Cada persona o familia que posee una planta, ha de seguir una instrucción muy concreta: colocar su correspondiente planta en el alféizar de alguna de las ventanas o terrazas de sus casas durante unos meses. Después, deberían recortar unas cuantas muestras y enviarlas en un sobre a la sede de la Fundación. Esta, sería la encargada de enviarlas al laboratorio que las analizaría para dar un resultado que llegará de aquí a finales de año.

Según refleja el informe técnico de Ibercivis, el fresal es una planta con gran capacidad de adaptación a este tipo de experimentos, ya que sus hojas se impregnan con facilidad de las partículas esparcidas por el aire, emitidas por la combustión de coches o la propia contaminación urbana. Una característica especial de sus hojas es que están compuestas de numerosos pelitos en los que se adhieren mejor los contaminantes de menos de 10 micrones por biomagnetismo.

El análisis de las plantas permitió detectar hace dos años la existencia de partículas ferromagnéticas en las hojas, provenientes de fuentes diversas de contaminación medioambiental. Entre ellas, el tráfico rodado, las obras públicas, el humo de la industria o la propia fricción de los convoyes del tranvía con los raíles sobre los que circula. Finalmente, en 2017, el 33% de las muestras tenían valores bajos de magnetización, mientras que el 16% de ellas presentaban valores altos. El valor medio de partículas ferromagnéticas (SIRM) fue de 72.55 (μA), siendo el más alto 650 (μA).

De las principales conclusiones del estudio de entonces se pudo descubrir que en la ciudad de Zaragoza los valores de SIRM fueron significativamente más altos en áreas con tráfico intenso y en las cercanías del tranvía.

Desde Fundación Ibercivis, su responsable de Comunicación, Daniel Lisbona, recuerda asimismo que el acercamiento de la ciencia a la ciudadanía puede resultar una de las maneras más eficaces para que la sociedad empiece a concienciarse desde abajo sobre, por ejemplo “la economía circular” o “las problemáticas del medio ambiente” y su necesidad de preservación.

 

Fuente: aragondigital.es


Fecha de publicación:



Reciba la newsletter gratis | haga clic aquí


Otras noticias en este sector:


© FreshPlaza.es 2019

¡Suscríbase a nuestra newsletter y manténgase al día con las últimas noticias!

Suscribirse Ya soy suscriptor