Incredulidad entre los "retailers" británicos ante la advertencia de almacenar existencias

En un contexto de incertidumbre máxima sobre el futuro político del país a corto plazo, el Gobierno británico ha advertido a los proveedores de alimentos y medicamentos que deben reorganizar sus actividades y almacenen existencias, para estar preparados para la llegada de los controles aduaneros que obstruirán los puertos y retrasarán las entregas.

Ante estas advertencias, la industria alimentaria ha advertido que el almacenamiento de alimentos solo puede llegar hasta cierto punto, expresando su incredulidad ante los comentarios del ministro encargado de la planificación del brexit, Michael Gove, quien se comprometió este mes a que no habría escasez de alimentos frescos si Reino Unido abandona la Unión Europea sin un acuerdo el 31 de octubre.

Un alto ejecutivo de uno de los cuatro grandes supermercados de Reino Unido, dijo que el Gobierno estaba tratando al sector como si se tratara de una prolongación del Estado. “La pregunta fundamental es: ¿de quién es la tarea de proporcionar alimentos para Reino Unido en caso de bloqueo?”, dijo el directivo, que habló bajo la condición de que no se revele su identidad. “Tomar medidas para proteger razonablemente a nuestro negocio del impacto del brexit es nuestro deber. Pero cuando empiezas a decir ‘¿qué está haciendo tu empresa para alimentar a la nación?’, nos estamos alejando de lo que son medidas razonables”.

En una declaración enviada por correo electrónico, el Departamento de Medio Ambiente, Alimentación y Asuntos Rurales dijo que Reino Unido tenía cadenas de suministro robustas en una serie de países y que se reunía regularmente con la industria y los retailers para asegurarse de que estaban totalmente preparados para el brexit.

No obstante, el abastecimiento de productos frescos supone un gran reto para una industria alimentaria que depende en gran medida de las importaciones procedentes de Europa durante el otoño, cuando se necesitan climas más cálidos para cultivar algunas frutas y hortalizas. Los alimentos frescos no se pueden almacenar y unos retrasos en la frontera de unos pocos días echarían a perder estos productos, lo que significaría que se podrían aplicar los descuentos de liquidación casi tan pronto como lleguen a la tienda. 

Aunque el país normalmente importa alrededor de la mitad de sus alimentos, y alrededor de un tercio procede de la UE, a finales de octubre el bloque proporciona alrededor del 86% de las lechugas, el 70% de los tomates y el 27% de frutos del bosque, según la asociación de retailers British Retail Consortium (BRC).

Bajo presión
De cara a la fecha límite, los fabricantes, proveedores y retailers están luchando para desmantelar un sistema perfeccionado durante décadas que permite entregar productos frescos y no perecederos a las tiendas justo a tiempo para su venta. La necesidad de acumular reservas para mitigar cualquier retraso en los puertos está ejerciendo presión sobre los vastos almacenes que forman la columna vertebral de la red alimentaria británica.

Ante tanta incertidumbre, los supermercados están pidiendo a los proveedores que acumulen más existencias, y es probable que adquieran más hortalizas de mayor duración, como zanahorias y patatas, para evitar estanterías vacías, según el BRC.

 

Fuente: Reuters


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