El campo español, en el punto de mira de los fondos de inversión

El campo español se ha convertido en el nuevo objetivo de los fondos de inversión por la atractiva rentabilidad que ofrece. Las operaciones realizadas en este sector no son enormes en volumen, pero están transformando el modelo de propiedad de muchas empresas tradicionales ligadas al campo español y propiciando procesos de consolidación. La concentración, según confiesan algunos de quienes participan en estas compras, aún tiene recorrido. El buy, build & sell –comprar, ganar tamaño y vender– es el esquema favorito del nuevo agroequity.

España es la huerta de Europa y en el caso de las compañías involucradas en los últimos procesos de inversión se da la circunstancia, además, de que han iniciado experiencias de internacionalización para romper la estacionalidad de su oferta y atender la demanda durante todo el año de las grandes enseñas de distribución. Acuerdos comerciales como los que la UE ha suscrito con Sudáfrica o negocia con los países latinoamericanos (Mercosur) facilitan las importaciones en los meses en los que no hay producción en los campos españoles y muchas de estas compañías ya cuentan con explotaciones propias o acuerdos con proveedores. Esto está propiciando un distanciamiento entre los grandes almacenistas y los pequeños y medianos productores, a los que el cambio de modelo de explotación aboca también a la concentración y alianza o a sufrir pérdidas y abandonar cultivos.

La última operación confirmada fue la comunicada la semana pasada por Miura Capital con la adquisición de la murciana Frutas Esther. El vehículo gestionado por Luis Seguí, Jordi Alegre o Juan Eusebio Pujol, ha optado por seguir dando carrete a su primera aventura naranjera que configuró con la familia Martinavarro creando el gigante Cítrico Global (Citri&Go). Juntos integraron a la onubense Río Tinto, al limonero alicantino Perales & Ferrer y, ahora, a la productora murciana.

No ha sido el único caso reciente. Atitlán se ha estrenado también en el segmento citrícola, con la compra de Frutas Romu y planea realizar nuevas compras para ganar volumen. Su plan es buscar extensiones mínimas de 200 o 300 hectáreas cultivables con acceso a riego para crear o mecanizar explotaciones. Andalucía es la zona donde ha puesto el radar, aunque no descarta invertir en Murcia o la Comunidad Valenciana si encuentra parcelas que se adapten a su modelo.

Otros ejemplos similares de inversión en el sector agrícola son Abac Capital, con la compra de la almeriense especializada en hortalizas Grupo Agroponiente; ProA Capital, con la entrada en Moyca, productor de uva de mesa; y, como pioneros, Nazca y el árabe Investcorp, cuando el primero vendió al segundo la catalana Agromillora.

La industria de la alimentación y bebidas es la primera rama del sector industrial en España, con 113.593 millones de euros en valor de producción, según datos del INE recogidos en el último informe anual de la industria alimentaria española que elabora el Ministerio de Agricultura. Sus 31.342 empresas representan el 2,5% PIB, el 24,8% del PIB industrial y el 18% la ocupación, con cerca de 500.000 trabajadores activos.

 

Fuente: elconfidencial.com


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