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Romain Cools, de FVPhouse (Bélgica):

"Los efectos a largo plazo de esta crisis en el sector hortofrutícola aún no se pueden estimar"

A partir del miércoles 18 de marzo, se han aplicado medidas más estrictas en Bélgica para frenar la propagación del coronavirus. Hasta el 5 de abril, los ciudadanos solo pueden salir de sus casas para realizar actividades realmente necesarias y también para practicar deporte individualmente o en familia. Aunque las medidas son necesarias, afectan a toda la economía y el sector hortofrutícola no se salva. Al igual que la asistencia sanitaria, el Gobierno ha definido la cadena agroalimentaria como un sector esencial. Esto es muy importante, porque de esta forma, al no ser de cumplimiento obligatorio para el sector alimentario las medidas como la distancia interpersonal, las empresas hortofrutícolas se quedan exentas de la obligación de cerrar si no pueden cumplir con la normativa. Sin embargo, el sector hace todo lo posible para permitir un trabajo seguro. Pero el cierre de los segmentos de foodservice y de la hostelería indudablemente conlleva importantes consecuencias.

"En el sector de las patatas se han visto afectadas las empresas de procesamiento por el cierre de los comedores y los grandes establecimientos de comida rápida", dice Romain Cools, de FVPhouse, la organización paraguas de las asociaciones empresariales del sector hortofrutícola belga, y de Belgapom, la asociación belga del sector comercializador y transformador de la patata. “Las freidurías siguen abiertas para el servicio a domicilio. El acaparamiento de alimentos, también de patatas, frutas y hortalizas, tanto frescas como congeladas o en conserva, continúa sin cesar, a pesar de los repetidos llamamientos a no hacerlo. Quedan alimentos suficientes y la cadena alimentaria está funcionando".

“Los snacks, como las patatas fritas chips, ya no se consumen en los bares y otros establecimientos ya cerrados. Por otro lado, este tipo de producto también es objeto de acopio, ya que en estos momentos falta en los estantes de muchas tiendas. Si las medidas continúan durante mucho tiempo, lo cual es de esperar, la anulación de la Eurocopa, posiblemente de los Juegos Olímpicos y de muchos festivales y eventos tendrá un impacto en el consumo de ciertos productos elaborados con patatas. Con respecto a las frutas y hortalizas frescas, las empresas mayoristas que abastecen al sector hostelero y a las cocinas industriales son las que sienten el mayor impacto. La demanda de frutas y hortalizas ahora proviene principalmente del comercio retail. Con respecto a los pedidos de hortalizas procesadas, ha habido una disminución debido a la reducción de los servicios de catering a gran escala y a escuelas. No obstante, se compensa con la alta demanda por parte del retail", dice Romain.

"Los efectos a largo plazo aún no se pueden estimar"
“Todavía no es posible estimar las consecuencias a largo plazo en el sector hortofrutícola. El cambio de los hábitos de vida y alimentación durante varios meses pueden tener un impacto más prolongado. Pero también es posible que una vez que las cosas se normalicen, la población vuelva rápidamente a sus hábitos de siempre. Sospecho también que abordaremos el tema del cambio climático de manera diferente. La necesidad esencial de la disponibilidad de buenos alimentos puede volver a ser una prioridad. Son temas que serán muy importantes durante un tiempo prolongado. Tampoco está claro cuál será el impacto financiero de la crisis del coronavirus en los presupuestos gubernamentales y de los hogares, pero sin duda costará mucho dinero. Tal vez el consumidor volverá a los alimentos básicos más baratos y saludables y dejará de lado temporalmente los productos de lujo más caros”, continúa Romain.

El sector hortofrutícola es un sector esencial
FVPhouse es la organización paraguas de las federaciones belgas Belgapom, Vegebe y Fresh Trade Belgium. “A través de una red sólida, tenemos acceso a todas las líneas de comunicación con el Gobierno regional, federal y europeo. Nuestra tarea es informar a las diversas autoridades sobre la situación de nuestras empresas. Llama la atención lo poco que se tiene en consideración el papel de las comercializadoras y de las empresas de transporte en la cadena agroalimentaria. Por ejemplo, el lunes, en colaboración con Fevia, la federación belga del sector de los alimentos procesados, negociamos telemáticamente con el Ggobierno hasta la medianoche para incluir estos sectores importantes en la lista de sectores esenciales. Esto fue crucial, ya que, como resultado, las medidas obligatorias de distanciamiento social y el teletrabajo no son de aplicación a estos sectores esenciales, al igual que al sector sanitario, los servicios de seguridad y el sector agroalimentario”, continúa Cools.

Dudas sobre la situación fronteriza
"Además, enviamos a nuestras empresas un boletín diario con todas las nuevas medidas de cumplimiento obligatorio para nuestras empresas, tanto en el área legal como con respecto al funcionamiento de la cadena. Se tratan varios temas, como por ejemplo la auditoría de los certificados, la comunicación con el personal y la prevención de la propagación del virus. Intentamos resolver todas las dudas de nuestras empresas, a pesar de que ahora todos trabajamos desde casa, y también escuchamos todas las sugerencias, lo cual es igualmente importante. Tenemos muchísimo trabajo estos días”, dice Romain.

“Entre nuestros miembros, la situación fronteriza es un foco de preocupación. Francia es un socio importante y las medidas tomadas por el Gobierno del país vecino no son idénticas a las de Bélgica. Recibimos preguntas sobre la posible activación de desempleados, la regulación del trabajo estacional y preguntas muy prácticas sobre la implementación de las medidas en el lugar de trabajo. Finalmente, la incertidumbre en los mercados de materias primas está creciendo, a la cual el sector de la patata es particularmente sensible".

Equipo de crisis
Para responder de la manera más efectiva posible a la situación actual, FVPhouse constituyó de inmediato un equipo de crisis. “Nuestra colaboración con Fevia, con UNIZO, la federación belga de las pymes y de los autónomos, y con las federaciones europeas del sector aseguran una respuesta muy rápida de nuestra parte a los problemas según vayan surgiendo. La cooperación con las otras federaciones de la cadena alimentaria también es óptima. Hay mucha energía y solidaridad para ganar esta guerra juntos, como dijo Macron. Como director de FVPhouse, trato de coordinar el trabajo dentro de nuestro equipo muy motivado. Ahora que trabajamos desde casa, esto no es fácil, pero nos comunicamos por correo electrónico, teléfono y videoconferencia”, dice Romain.

“Existe un cierto temor entre nuestros miembros de que habrá una escasez de mano de obra en el sector de productos frescos a largo plazo. La mayoría de nuestros trabajadores son de Europa Central y del Este, que ahora no pueden trasladarse a Bélgica o que tienen miedo de hacerlo. Sin embargo, hace falta sembrar y plantar. Un plantón que no se planta a tiempo no podrá dar fruto. Pronto deben también cosecharse las primeras hortalizas, no solo aquí en Bélgica, pues también hay algunas empresas belgas que tienen cultivos en el extranjero. Por ejemplo, la trilla de los guisantes en Portugal normalmente la realizan trabajadores nuestros. No está claro si pueden llegar a Portugal”, concluye Romain.

Para más información:
Romain Cools
Nele Cattoor
Veerle van der Sypt
FVPhouse
Tel.: +32(0)9339 12 52 (Bélgica)
info@fvphouse.be    
www.fvphouse.be   


Fecha de publicación:
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