España

La falta de temporeros pone en riesgo la campaña frutícola en el Baix Segre

La cosecha de fruta en el Baix Segre, una de las mayores zonas de producción de fruta de hueso de Europa situada en la provincia de Lleida, arranca en tres semanas con la cereza y el albaricoque. La campaña moviliza cada año a 40.000 trabajadores temporales, según la Asociación Empresarial de la Fruta, que este año no podrán desplazarse hasta esa comarca debido a las restricciones a la movilidad implantadas a nivel internacional para frenar la expansión del coronavirus.

Uno de los municipios afectados en la región es Alcarràs, una población de 9.500 habitantes, capital del Baix Segre, donde tienen su sede algunos grandes exportadores de fruta del país y fabricantes de maquinaria, talleres, centrales frigoríficas, alojamientos y servicios de todo tipo.

"No paran de llamar agricultores inquietos", explica el alcalde de Alcarràs a El Nacional.cat. "Muchos campesinos con cuadrilla fija de jornaleros se encuentran con que están fuera (en Rumanía, en Marruecos o en Ecuador), de vacaciones", explica Ezquerra, que también es portavoz de la Plataforma en Defensa de la Fruta. "No volverán: no pueden regresar por la epidemia".

Un manifiesto y tres demandas
La falta de mano de obra y la amenaza de que la campaña no se pueda desarrollar ha obligado a que tanto Alcarràs como los restantes 40 municipios frutícolas, sindicatos y patronales de la comarca hayan escrito y firmado un manifiesto, que han entregado a los Gobiernos catalán y español demandando soluciones excepcionales para esta situación. A Madrid le piden que retire el papeleo y piense en una "legalización provisional" de los empadronados sin permiso de trabajo que quieren trabajar en la fruta y que ya viven en los municipios productores. Se trata de "trabajadoras y trabajadores ya presentes en el territorio" y de una "situación excepcional", agravada por el cierre de fronteras, cosa que les impide contratar temporeros extranjeros en origen como hasta ahora.

De la Generalitat esperan que facilite la incorporación a la cosecha de gente joven y de parados. Con elegancia, habla de "prestigiar los trabajos del campo entre los colectivos que, como las mujeres, los estudiantes y jóvenes en de paro y las personas que buscan un primer empleo, han ido perdiendo peso en el global de trabajadores temporales empleados por el sector agrario".

Una y otra administración, explica Ezquerra, se tienen que poner las pilas y ser creativas. "Hace falta que dispongan algunos incentivos para que esta gente venga a trabajar al campo, como algunas bonificaciones fiscales o alguna otra motivación". Lo que temen en el sector frutícola es que mientras el seguro de paro permita vivir, pocos se animarán a trabajar en la fruta.

El manifiesto también pide a las administraciones que garanticen la disponibilidad de los famosos EPI (equipos de protección individual) "para conseguir que los trabajos del sector agrario puedan desarrollarse con seguridad y sin peligro de infecciones".

 

Fuente: elnacional.cat


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