"Cada vez es más importante para los productores poder clasificar sus frutas correctamente"

Una nueva tecnología de clasificación de frutas y hortalizas se dirige al mercado australiano

Una empresa de envasado y procesamiento que ha presentado una nueva clasificadora de frutas y hortalizas al mercado australiano dice que ha recibido una muy buena respuesta de las empresas locales de cultivo y envasado.

Auspouch se ha asociado con la empresa italiana Zetapack, que ofrece las máquinas, y espera que su primer cliente tenga en funcionamiento la nueva tecnología en enero, en su propiedad de Victoria.

"No hemos impulsado el marketing demasiado", dice Waterson. "Con solo enviar alguna información inicial, hemos tenido una tasa de respuesta de alrededor del 25% de Australia y Nueva Zelanda, lo que creo que es bastante notable en estos días, porque la gente se suele ver bombardeada de información. Parece que la solución va a tener buena aceptación, siendo un buen paso para aquellos que quieren clasificar su propia fruta y añadir valor con una baja inversión, tanto financiera como tecnológica. Es un producto de calidad construido por personas que llevan en el sector mucho tiempo, y puede procesar de una a cinco toneladas por hora. La primera línea saldrá de Italia en cuatro semanas, y nuestro primer cliente está tan contento que está dispuesto a permitir que otros vean la eficacia de la máquina".

Vídeo de demostración de las máquinas clasificadoras Zetapack

Waterson añade que es una máquina muy rentable y oportuna; en lugar de un proceso de selección de un año como algunos de los grandes clasificadores, este modelo se fabrica en tres meses, y reduce el coste de millones de dólares a tan solo 200.000 dólares australianos, dependiendo de la escala de la máquina que se requiera.

La máquina puede manejar una amplia gama de frutas y hortalizas, desde pepinos alargados hasta pequeñas berries delicadas. Incluso puede clasificar racimos, como uvas y cerezas, y dar más precisión en términos de peso para el envasado. Además, puede manejar la fruta en todos los niveles de madurez, permitiendo a los negocios envasar más cerca del pico de madurez sin dañar la fruta.

"La clasificación de la fruta es cada vez más importante porque los supermercados especifican lo que es aceptable y lo que no", explica Waterson. "Eso puede tener que ver no solo con la calidad, sino también con el tamaño. Por lo tanto, es cada vez más importante para los productores de frutas ser capaces de clasificar su fruta correctamente. Antiguamente se empleaba un clasificador mecánico muy grande que pasaba la fruta a través de una serie de controles mecánicos y electrónicos, y luego clasificaba la fruta en varios tamaños. Esa solución suele suponer una inversión multimillonaria y hay mucha fruta que no es adecuada y que puede dañarse fácilmente, o que tiene formas inusuales; por ejemplo, no todas las peras tienen la misma forma o características".

Otra ventaja de esta nueva clasificadora, según Waterson, es que reduce la necesidad de cambiar las piezas mecánicas para los productos de nicho más pequeños que se encuentran en pequeños volúmenes. Por lo tanto, no solo se ahorra tiempo, sino también electricidad, y se aumenta la productividad.

"Para mí, y para un mercado del tamaño de Australia, necesitamos no solo atender a la fruta delicada, sino también a las frutas de nicho y a las más pequeñas", expresa. "Cuando no tienes la magnitud para poner una gran calibradora, o los medios económicos, o quieres ponerla al lado de la calibradora principal y no quieres cambiarla, esta solución es pequeña y bastante versátil, por lo que puede servir para todo tipo de frutas y hortalizas y no es necesario cambiar las partes. También es de baja potencia y económica, pues se trata de un equipo construido para aquellos que quieren funcionar a menor escala".

La máquina clasificadora todavía tiene participación humana; Waterson dice que la máquina puede determinar el tamaño de la fruta muy bien, mientras que el humano puede manejarla con delicadeza.

"Todavía requiere que el humano recoja la fruta y la ponga en el formato de envase final", continúa Waterson. "El humano envasa la fruta, pero la máquina toma las decisiones. Es difícil para la gente ser objetiva durante un largo turno, especialmente determinando las medidas, el color y el diámetro de cada pieza de fruta. La máquina calificará el peso, el color o el diámetro de la fruta, o una combinación de ellos, y luego asignará la fruta a un humano. Hay hasta nueve humanos asignados a una máquina; por lo que cinco podrían estar en categoría A y la máquina solo les avisará de los artículos que deben tomar o recoger. El resto los pasará sin ninguna indicación. Cualquier fruta de categoría A que se pase por alto la primera vez, seguirá dando vueltas hasta ser recogida".

Waterson añade que la asociación con Auspouch se produjo a través de su red con un grupo de empresas italianas, que según él se consideran colaboradores más que competencia.

"Ya trabajábamos con empresas a las que Zetapack quiere dirigirse, porque abastecemos productos confeccionados en líneas de envasado y elementos que son comunes para ambos", concluye. "Por lo tanto, era elemental que ambos trabajáramos juntos. Tenemos algunos clientes y socios internacionales comunes".

Se espera que la máquina se exponga en varias ferias virtuales en los próximos meses.

Para más información:
Bernard Waterson
Auspouch
Tel.: +61 2 8852 2660
sales@auspouch.com.au
www.auspouch.com.au


Fecha de publicación:
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