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La cólera por los horribles asesinatos en el sector agrario alcanza niveles máximos

Las protestas del martes en las audiencias para fijar la fianza de los sospechosos del asesinato de un joven capataz agrario del Estado Libre dieron un giro violento cuando algunos individuos de entre la multitud atacaron un vehículo policial y asaltaron la comisaría para llegar hasta los dos sospechosos que se encontraban en las celdas de detención.

El asesinato del capataz agrario el pasado viernes, el día que se cumplía el aniversario de su nombramiento, al parecer después de que se topara con unos ladrones de ganado, ha provocado una oleada de ira en Sudáfrica.

Mensaje del presidente Cyril Ramaphosa (fuente: Twitter)

Avances en las conversaciones con la policía
El lunes, la criminalidad rural volvió a ser el centro de unas "sólidas discusiones" entre los funcionarios policiales de Sudáfrica y tres de las principales organizaciones agrarias, que han mostrado su compromiso público en la lucha contra el crimen rural.

La creación de Centros de Comando Conjuntos para la Seguridad Rural y de fuerzas reservistas basadas en la comunidad supondrán un fortalecimiento de la lucha contra el crimen, como se manifiesta en un comunicado conjunto.

La Alianza Democrática, el principal partido de la oposición, ha afirmado que es cuatro veces más peligroso vivir en una granja que en cualquier otro lugar de Sudáfrica.

Los manifestantes llegaron desde todo el país para asistir a las audiencias de fianza del martes. El mensaje "dit stop nou!!" quiere decir "esto acaba aquí". (Fuente: Twitter)

El Parlamento debatió los ataques a granjas el mes pasado
Los ataques a las granjas fueron debatidos por el Parlamento el mes pasado. Los analistas de seguridad rural de algunas organizaciones agrarias habían señalado un nuevo impulso desde el ámbito gubernamental para combatir el problema, pero el nivel de desconfianza hacia el Gobierno es muy profundo, y también hacia los partidos políticos que siguen empleando ocasionalmente el cántico de la era apartheid "mata al agricultor, mata al bóer".

El sentimiento de impotencia ha sido avivado por la afirmación del presidente Cyril Ramaphosa, en 2018 en declaraciones a Bloomberg News en Nueva York, de que "no hay asesinatos de granjeros blancos en Sudáfrica". Su oficina más tarde aclaró que se refería que no se producían ataques organizados a gran escala a los granjeros blancos.

La ministra de Agricultura, Thoko Didiza, ha condenado el reciente asesinato –se han producido ataques a granjas con regularidad últimamente–, pero hay un sentimiento de que los profesionales agrarios no están lo suficiente valorados, a lo que se suma la frustración con la gestión de la seguridad rural por parte del Servicio de Policía sudafricano, unas comisarías rurales con escasez de recursos y las ambigüedades en la concesión de licencias de armas de fuego.

¿La razón principal es el robo o hay motivación racial?
Hace mucho que se especula sobre la naturaleza racial de estos ataques, y ha sido sujeto de algunos estudios, que han concluido que la motivación principal es el robo.

Muchos granjeros hacen negocios en sus granjas, con la venta de ganado, gallinas o vegetales, manipulando grandes cantidades de efectivo, el cual ha sido un motivo demostrado en algunos asesinatos anteriores.

Los ladrones también demandan armas de fuego, porque, a menudo, los granjeros están fuertemente armados, además de teléfonos móviles y equipos informáticos.

El mes pasado, Tommie Esterhuyse, presidente de AgriSA de la comisión de seguridad rural, reiteró en una entrevista de radio que no consideraba que los ataques a las granjas fueran asesinatos raciales. Hizo referencia a las estadísticas del Estado Libre, que muestran que de un 40 a un 45% de los ataques a granjas incluían a trabajadores agrarios (principalmente negros) además de a granjeros comerciales negros y granjeros emergentes.

58 asesinatos al día en Sudáfrica
La ausencia de liderazgo durante muchos años, con el Congreso Nacional Africano envuelto en luchas de poder internas mientras la facción del expresidente Jacob Zuma saqueaba las arcas del Estado, ha dejado a muchas comunidades con una sensación de abandono por parte de las autoridades.

Un programa nacional de tertulia radiofónica se vio abrumado ayer por la cantidad de llamadas sobre lo ocurrido, las cuales ilustraban la polarización racial en un país en el que todos viven con temor a los crímenes: oyentes blancos que enfatizan la frustración por los incesantes ataques en las granjas, oyentes negros que señalan que se asesinan más personas en los municipios negros que en las granjas.

Si bien es cierto que este incidente está recibiendo mucha atención por parte de los medios –a diferencia de la información extranjera, que afirma que se está ignorando–, se han producido otros asesinatos en todo el país. En el barrio de Philippi, en Ciudad del Cabo, trece personas fueron asesinadas a disparos en 48 horas el pasado fin de semana.

Se ha estimado que una media de 58 personas son asesinadas cada día en Sudáfrica, de las cuales un número inusualmente alto son mujeres y niños.


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