Almería y Murcia cuentan con aproximadamente el 90% de sus hábitats en Europa

El azufaifo aún mantiene una alta diversidad genética en el sureste de España

Un equipo de investigación de la Universidad de Jaén (UJA), en colaboración con la Estación Experimental de Zonas Áridas, EEZA-CSIC y la Universidad de Liverpool, ha estudiado las poblaciones de azufaifos (Ziziphus lotus) del sureste peninsular, determinado que este árbol propio de zonas áridas conserva una alta diversidad genética en esta región de España debido a su longevidad y su capacidad de rebrote, a pesar de ser una especie amenazada por la pérdida de su hábitat.

Sin embargo, si bien las poblaciones de esta especie mantienen una cantidad significativa de diversidad genética, los datos muestran que las perturbaciones provocadas por el ser humano ya están impactando sobre ella, como han señalado los expertos en el artículo "Spatial genetic structure of a keystone long-lived semiarid shrub: historical effects prevail but do not cancel the impact of recent severe habitat loss on genetic diversity", publicado en la revista Conservation Genetics,

Almería y Murcia cuentan con aproximadamente el 90% de los hábitats del azufaifo en Europa. El estudio ha incluido a 21 poblaciones de esta especie localizadas en Poniente y Levante almerienses y Norte-Sur Almeriense-Murciano. Pero el punto geográfico donde se encuentran se ha visto transformado en las últimas décadas por la implantación de invernaderos en el caso de Almería y de la ampliación de zonas de huerta intensiva, en Murcia, además de la proliferación de nuevos núcleos urbanos destinados fundamentalmente al turismo.

El azufaifo es una especie que posee una gran importancia ecológica: cuenta con grandes raíces que extraen agua de zonas profundas del subsuelo, lo que contribuye a la hidratación de las capas más superficiales y permite la proliferación de otras especies vegetales, favoreciendo así la biodiversidad de las zonas áridas donde se encuentra. Por ello, los resultados del estudio ofrecen una visión esperanzadora sobre su supervivencia, ya que confirman que su diversidad genética aún no se ha perdido y supone un beneficio para la recuperación y conservación de esta especie y sus hábitats.

No obstante, a pesar de ser un hábitat que debe estar conservado por su categoría de amenaza de acuerdo a las directivas europeas, tras la finalización de los trabajos, los investigadores descubrieron que una de las poblaciones estudiada en el Poniente almeriense había sido destruida para la colocación de invernaderos. Esta zona contaba con una singularidad genética particular que ya se ha perdido, por lo que tras este estudio, los datos han vuelto a modificarse por la acción humana.

 

Fuente: Europa Press / lavanguardia.com


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