El futuro del plátano canario se debate en Bruselas

"La ayuda puede suponer entre el 35 y el 40% de los ingresos para los productores”

Las últimas negociaciones sobre el acuerdo de la Política Agrícola Común (PAC) para los próximos siete años, que ya han comenzado, serán cruciales para el mantenimiento de las producciones de plátanos en Canarias, una actividad de la que dependen 15.000 familias en todo el archipiélago.

La Comisión Europea ha propuesto recortar un 3,9% el dinero destinado al POSEI, un programa destinado a apoyar las producciones agrarias de las regiones ultraperiféricas de la UE como las Islas Canarias, Guadalupe, Martinica, Azores y Madeira, entre otras, y que supondría una merma de ingresos de 10 millones de euros anuales para los productores de plátanos de Canarias entre 2021 y 2027.

“La propuesta es un recorte del 4% respecto al septenio anterior. Nosotros significamos un 0,01% del montante total de la PAC, mientras que España recibirá en ese mismo periodo 47.000 millones. Es una cantidad muy pequeña, pero para nosotros es la vida”, asegura Sergio Cáceres, gerente de la asociación empresarial Asprocan. 

“Las islas Canarias estamos en un mercado único y nos sometemos a las normas comunitarias, pero estamos a miles de kilómetros. Por eso, surgió este programa de apoyo para proporcionar ayudas que tratan de compensar los sobrecostes de la producción que derivan de la lejanía y de la insularidad”, afirma Cáceres.

Los productores también señalan que las autoridades europeas han beneficiado la entrada de bananas en el mercado europeo con la firma de acuerdos de libre comercio, que han rebajado los aranceles en la importación de productos. “La UE ha incentivado la importación de banana de terceros países. El mercado se ha beneficiado de una reducción arancelaria a favor de la banana por encima del 50% en los últimos siete años. Esto ha hecho que los ingresos de los productores sean menores. Participamos en el mismo mercado con cartas totalmente diferentes”, lamenta Cáceres.

Las ayudas de este programa de apoyo se reparten entre 8.000 productores, que, en muchos casos, son pequeñas empresas familiares. “Los productores reciben una parte de sus rentas de estas ayudas directas y otra parte del mercado. La ayuda puede suponer entre el 35% y el 40% de los ingresos”, explica Cáceres.

Si no se logra un acuerdo para mantener esas ayudas, los productores alertan de que muchas empresas se verán obligadas a cerrar. “Eso supondrá una desaparición progresiva de los pequeños productores. Si un producto de gran consumo no tiene capacidad para abastecer al mercado, empieza a retirarse de los lineales. Eso es lo que no queremos que ocurra”, afirma Cáceres.

 

Fuente: huffingtonpost.es


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