Cítricos hasta 5 veces más caros en Bruselas que en los "súper" españoles y hasta 20 veces más que en origen

El aumento de precio que sufre la fruta desde el campo hasta que llega a los consumidores finales ha sido ampliamente debatido en los últimos años, en los que la falta de rentabilidad de la actividad agrícola –que llevó el año pasado al sector a protestar a las calles–, ha puesto en el punto de mira esta problemática.

En los supermercados centroeuropeos se han constatado precios para ciertas variedades de mandarinas de casi 7 €/kg, lo que supera hasta 5 veces los valores medios que se pagan en las tiendas del territorio español. Además, son precios que, si se comparan con los de origen, resultan hasta 20 veces superiores a los del campo.

Según refleja el boletín de la tercera semana de enero de la Lonja de Cítricos de València, por la variedad Navel se están pagando entre 0,18 y 0,28 €/kg al agricultor y por la de la Lane Late, entre 0,28 y 0,35 €/kg; lo que contrasta con los 2,80 €/kg que desembolsan los consumidores europeos, valores que se disparan hasta 4,80 €/kg en el caso de estas variedades si cumplen la condición de bío o ecológicas.

El mayor incremento de los valores se observa en mandarinas protegidas tardías (Tango, Nadorcott y Orri) ya que se pagan por encima de un euro el kilogramo en el campo y también registran los mayores precios de venta al público: 6,85 €/kg.

Remuneraciones en el campo
Sin embargo, los altos precios que pagan los consumidores europeos por las mandarinas y naranjas españolas no se reflejan en la rentabilidad de los productores. Muchos de ellos no están recibiendo una remuneración suficiente ni siquiera para cubrir los costes de producción, establecidos en 0,23 €/kg en naranja y 0,28 €/kg en el caso de las mandarinas, según los informes del Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias (IVIA).

Para la organización agraria AVA-Asaja "ya no sorprende que la gran distribución del centro y norte de Europa multiplique hasta por cinco veces los precios de los cítricos que encontramos en los supermercados españoles". En su opinión, se trata una muestra evidente del grave desequilibrio de fuerzas que hay dentro de la cadena alimentaria europea, donde algunos eslabones ganan, y parece que mucho, mientras otros, como los productores, pierden.

Por ello, desde AVA-Asaja reclaman que la reforma de la Ley de la Cadena Alimentaria, que esta misma semana se está debatiendo en el Congreso de los Diputados, debe mejorar los mecanismos para lograr un mejor reparto de los beneficios que generan los productos agrarios, especialmente los perecederos, a lo largo de la cadena de valor.

 

Fuente: .levante-emv.com


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