"Producir un kilo de uva de mesa embolsada cuesta entre 45 y 55 céntimos, pero nos han pagado una media de 50 céntimos el kilo"

Los agricultores del Vinalopó arrancan 300 hectáreas de uva de mesa

La falta de rentabilidad en el cultivo de la uva de mesa en el Medio Vinalopó está llevando a muchos agricultores a arrancar sus viñedos, tras años trabajando a pérdidas. En 2020 se eliminaron 500.000 parras en 250 hectáreas de superficie de uva de mesa en la comarca, pero la situación parece agravarse este año, en el que esta cifra lleva camino de triplicarse.

En las tres primeras semanas de enero ya se han arrancado 50 hectáreas –100.000 parras– de la variedad Aledo en diferentes fincas de La Romana y Novelda. La mayoría ubicadas en los parajes de Cucuch, Horna Baja, Serreta y Ledua-Monteagud. En esta última zona las tareas comenzaron el miércoles y en su mayor parte se trata de viña joven, también Aledo, plantada hace ocho años.

"Cada año que pasa los agricultores tienen que pagar más por el agua, los productos fitosanitarios, la mano de obra, el gasoil, los impuestos y los seguros. Pero el precio de venta de la uva de mesa en el campo sigue siendo el mismo que hace treinta años", explica el responsable comarcal de Asaja, Pedro Rubira, advirtiendo que "la crisis del sector se ahonda y pone en riesgo el futuro de un cultivo del que dependen directamente 13.000 familias del denominado Valle de las Uvas".

Como consecuencia de ello y bajo el lema "Precios seguros y justos para la uva de mesa embolsada del Vinalopó. Sin Agricultura nuestros pueblos se hunden", el conjunto del sector inició una campaña de protestas en el mes de febrero que no tuvo continuidad por la lamentable irrupción de la pandemia un mes más tarde.

Pero ha pasado un año desde entonces y la situación sigue empeorando. Cándido Lucas es uno de los agricultores que ha decidido arrancar varias de sus viñas. "Producir un kilo de uva de mesa embolsada nos cuesta una media de entre 45 y 55 céntimos pero en la última campaña nos han pagado una media de 50 céntimos el kilo. O sea, no hemos obtenido ningún beneficio tras un año de trabajo, esfuerzo y preocupaciones", lamenta. Por eso en el sector claman por conseguir incrementar el precio de venta de la uva en el campo a 80 céntimos el kilo. Solo así se frenarán los arranques masivos de viñas.

Asaja Alicante ha vuelto a avisar a la Administración de que si no se toman medidas, en un plazo de cinco años podría desaparecer más del 50% de la superficie dedicada a la uva de mesa embolsada en la provincia de Alicante.

 

Fuente: informacion.es


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