Mandy y Deon Mills, de Journey’s End (Sudáfrica)

Dos productores sudafricanos apuestan por los higos chumbos

Hace seis años, Deon y Mandy Mills compraron una finca agrícola en el Estado Libre, cerca de Parys, donde Deon se crió y donde solía recoger higos chumbos (también llamados tunas).

La finca de Koppies ya tenía una parcela de higos chumbos de 4 hectáreas sobre una ligera pendiente (algo fortuito esta inusual temporada de lluvias) y empezaron a centrar sus esfuerzos en el lugar que su fruta y los productos relacionados podían ocupar en el mercado.

En la imagen: la variedad Zastron tomando un color amarillo durante la maduración

"He trabajado duro para que nuestros higos chumbos se hicieran grandes uniformes, con el objetivo de colocar entre diez y doce frutas de aspecto uniforme en una caja", dice Deon.

El año pasado fue una temporada pobre, pues la sequía y, en última instancia, la lluvia redujeron la cosecha de verano, y después se perdió toda la cosecha de invierno por el frío extremo (-10,5 °C) en julio, pero este año –el primero sin déficit de lluvia desde que se mudaron a la zona– los volúmenes y la calidad han respaldado su decisión de comenzar a comercializar la fruta con el nombre de Journey’s End en los mercados municipales, desde los cuales también se envía a retailers como Food Lover's Market y algunas tiendas Spar.

Desde primavera, Deon intuía que iba a ser un verano lluvioso. "Los agricultores de toda la vida de por aquí te dirán que las chumberas te indican si el verano va a ser lluvioso o seco. Si se avecina un buen verano, la planta saca muchas más hojas y da más fruta por hoja. Tengo plantas que han doblado su tamaño desde octubre".

El margen de beneficios de los higos chumbos es reducido porque requiere una cantidad excepcional de mano de obra (hay que retirar las espinas fruta por fruta).

Su cultivo del Estado Libre entra en el mercado dos o tres semanas después del higo chumbo de Brits, en la Provincia Noroeste, y el precio medio ronda los 25 rands (1,12 euros) por caja de 2 kilos, pero en el Estado Libre pueden servir producto hasta abril.

Una segunda cosecha, que crece durante el invierno y llega al mercado a principios de la primavera, puede alcanzar hasta 90 rands (5 euros) por caja de 2 kilos, apunta Deon.

Amor rural por el higo chumbo
"Si eres de las zonas rurales, sabrás lo que es un higo chumbo", afirma Deon, pero señala que esto solo se aplica al interior del país. No se molestan en enviar fruta a Ciudad del Cabo o Durban, donde el higo chumbo se desconoce. La mayoría de su fruta se destina a los mercados hortofrutícolas de Johannesburgo y Tshwane. Para las comunidades de las minas de oro del Estado Libre, donde la fruta se vende suelta en los puestos de fruta, envían oferta al mercado de Klerksdorp.

Los sudafricanos que, por tradición, conocen los higos chumbos, también rehuyen la fruta roja; esa era la fruta insípida que se plantaba únicamente como alimento para el ganado, pero esta desconfianza hacia los higos chumbos pigmentados es una lástima, según Deon, dadas las diferencias de sabor con los cultivares comerciales. La mayoría de la producción de higos chumbos del país, por lo tanto, es de la fruta Morado, de color verde claro.

"La Algerian da fruta roja y se suele confundir con la Beesturksvy, pero tiene un sabor superior a la Morado. Creo que la chumbera Algerian tiene un retrogusto a sandía, mientras que la Gymnocarpo naranja tiene una nota de mango".

Deon señala que las ventas de higos chumbos Algerian han subido en los dos últimos años.

De izda. a dcha.: Algerian, Gymnocarpo, Morado, Zastron, Skinner Court (fotos cedidas por Deon Mills)

La fertilización mejora el calibre y la vida útil de la fruta
La cosecha de Morado ya está terminando y las siguientes variedades son Zastron y Skinner Court, que extenderán la temporada de higo chumbo hasta abril.

Ambos cultivares tienen una fruta más pequeña, aunque mediante prácticas de fertilización Deon ha conseguido aumentar el tamaño de la fruta y mejorar la vida útil. Los dos cultivares dan una fruta más dulce que el Morado; de hecho, indica, algunas personas solo aceptan el higo chumbo Skinner Court, que se vuelve de un color cobrizo cuando madura.

Deon reconoce que le desconcierta la fase tan temprana de madurez en la que se recolectan algunos higos chumbos. "Nosotros recolectamos nuestra fruta con un ligero matiz amarillo para que esté más dulce, pero eso, por supuesto, reduce la vida comercial. Me he dado cuenta de que muchos compradores insisten en higos chumbos muy verdes pensando en la vida útil, pero no se dan cuenta de que no son en absoluto una fruta climatérica. Tal como los recolectas, así se quedan. Los tratan como si fueran bananas, digamos".

Continúa hablando de las pruebas que ha hecho con su fruta: tras seis semanas en el frigorífico, la gruesa piel protectora empieza a arrugarse, pero la fruta se conserva fresca.

Además, cortan la fruta con una porción de cladodio (hoja) adherido para cubrir la base de la fruta y preservar la humedad.

Hay que retirar las espinas fruta por fruta
El gran obstáculo que tienen que superar los higos chumbos es la presencia de espinas (todas las variedades de Deon tienen cladodios sin espinas).

Eliminación de espinas de los higos chumbos: los guantes y delantales tienen que reemplazarse cada pocos días. La empresa ha construido su propio banco de trabajo y equipos para retirar las espinas.

Los guantes y delantales de sus recolectores se tienen que reemplazar cada dos o tres días durante la cosecha, dice Deon, porque se plagan de espinas. Las máquinas importadas para retirar las espinas resultarían excesivamente caras, así que Deon construyó la suya propia y una mesa de clasificación. Las espinas pequeñas se eliminan con agua a alta presión. A continuación, la fruta pasa por unos cepillos para eliminar las espinas más grandes y, por último, se pule a mano con un trapo para un último repaso.

Los ganaderos han redescubierto el valor de los higos chumbos como alimento para los animales en los últimos cinco años de sequía, y el vecino de los Mills se lleva en torno a 50 toneladas de los cladodios podados para su ganado de raza Brahman.

En la foto: las llanuras del Estado Libre pobladas tras las últimas lluvias

Un frutero de Pretoria les habló de una clienta habitual que compraba cajas de higos chumbos para sus caballos de salto.

Jarabe y mermelada de higo chumbo
Con la fruta excesivamente madura, Deon y Mandy elaboran mermelada y jarabe, que suscitaron mucha atención en un mercadillo de East London recientemente.

"El jarabe de higo chumbo fue un éxito, se agotó todo y al día siguiente la gente volvía por más. Está especialmente bueno con helado", afirma Mandy.

Más información:
Deon & Mandy Mills
Journey’s End
Tel.: +27 72 663 5058
Email: pricklypears.journeysend@gmail.com


Fecha de publicación:
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