El "boom" de las macroplantas fotovoltaicas dispara el precio del suelo agrícola en la Región de Murcia

La proliferación de las macroplantas fotovoltaicas en la provincia de Murcia ha entrado en conflicto con el sector productor regional, que reclama una ordenación y planificación adecuada de la industria de las energías renovables y alerta de una especulación sin control.

Las instalaciones de estos macroparques solares, que cuentan con una producción superior a los 50 megavatios de energía, ocupan centenares de hectáreas de suelo agrícola útil. Esa ocupación del suelo está generando presión a los agricultores, quienes encuentran cada vez más dificultades para arrendar los terrenos por 20 o 25 años.

"No podemos ceder hectáreas productivas", señala Alfonso Gálvez, presidente de Asaja Murcia. "Los grupos inversores, con la excusa de que generan empleo y riqueza, aparecen para ocupar terrenos de cultivo cerca de subestaciones eléctricas donde poder evacuar la energía producida". Y en la Región, subraya el sector agrario, hay margen para instalar proyectos fotovoltaicos en terrenos improductivos o abandonados como antiguos cultivos de secano.

"En todos los municipios hay especulación de alquiler y esto está encareciendo el precio de las tierras de cultivo", subraya Gálvez. De hecho, según Aremur, la patronal de las empresas de energías renovables de la Región, el precio de la tierra se ha disparado hasta el punto de alcanzar los 2.000 euros por hectárea al año en un contrato de alquiler por un cuarto de siglo. Esta cifra es solo para los terrenos dedicados antes al secano, porque los de regadío se pagan más caros.

Además, la llegada de grandes fondos de inversión extranjeros está suponiendo una presión importante para las empresas locales de energía renovable al acaparar no solo el suelo, sino también las redes eléctricas y los puntos de evacuación de energía. "Los grandes huertos solares están fuera del alcance de las empresas de la Región de Murcia", refleja José Marín, presidente de Aremur. "Los fondos de inversión construyen sus macroparques pero no generan una riqueza que se acabe quedando en la Región, hay muy poco margen de beneficios".

Asimismo, el sector fotovoltaico regional señala la inutilidad de estas grandes instalaciones por la pérdida de la producción conseguida durante el transporte de la electricidad. "Las pérdidas totales de energía que generan las macroplantas, en su transporte y distribución hasta el consumidor, llegan a alcanzar valores cercanos al 20%, y este coste el sistema lo asigna al consumidor final", señala la Asociación Nacional de Productores de Energía Fotovoltaica (Anpier).

 

Fuente: laopiniondemurcia.es


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