El poder oxidante del ozono convece cada vez a más agricultores

El ozono como agente desinfectante está ganando cada vez más seguidores en la agricultura. Gracias a su gran poder oxidante, esta sustancia es capaz de destruir la mayoría de hongos, virus y bacterias que afectan a los cultivos, lo que permite "incrementar la productividad y, además, reducir el uso de productos químicos", explica Ángel Manuel Sereno, de Cosemar Ozono, una empresa de capital español con alrededor de un centenar de clientes en Aragón. Las cifras varían según el tipo de cultivo; no obstante, como mínimo, el uso de fitosanitarios cae en un 20-25% y la producción aumenta en un 10-15%, explica Sereno.

En Aragón, ya hay casos de éxito. La empresa Global Hermanos Miguel García SAT 9997, ubicada en Belver de Cinca, está entre las pioneras en el uso de esta sustancia en el campo. La sociedad agraria de transformación, que cuenta con 31 socios productores de fruta de hueso, ya lleva 15 años trabajando con ozono, y de forma reciente acaba de dar un nuevo paso con el objetivo de integrarla en toda la cadena de producción.

Actualmente, utiliza el ozono en su sistema de almacenamiento, así como en el proceso de cribado y envasado de la fruta, pero su objetivo es llegar a introducirlo en las fincas a través del agua de riego, donde espera que su acción tenga una repercusión todavía mayor, según explica su responsable, Ángel María Miguel.

Desde el agua de riego a las cámaras de conservación
La prueba piloto se está llevando a cabo en una finca de unos 6.600 m². Unos generadores producen el ozono que inyectan en el agua de riego con la intención de oxigenar las raíces de los árboles y, de este modo, fortalecerlos con el fin de que produzcan "más y mejor fruta". "Al final, se trata de regar con un agua tratada, libre de gérmenes, es decir, de virus, hongos o bacterias, y además, con la capacidad de sanar y regenerar la planta, lo que nos permitirá disfrutar de un árbol más fuerte", explica Miguel.

Otro de los grandes beneficios del ozono es que permite alargar la vida útil de la fruta, lo que resulta imprescindible cuando se trata de productos destinados a la exportación. La SAT produce unas 15.000 toneladas de fruta al año y la mayoría sale hacia diferentes países de Europa.

El ozono se inyecta en el aire de sus dos cámaras de conservación y, después, en el agua de las bañeras de lavado justo antes de iniciar el proceso de cribado y envasado, lo que permite eliminar cualquier patógeno de la fruta, que puede afectar a su conservación.

Asimismo, según explica Sereno, el ozono "ayuda a mantener altos los niveles de humedad, lo que evita que la fruta se deshidrate perdiendo calidad y peso, y además, ayuda a neutralizar el etileno".

 

Fuente: heraldo.es


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