Estudio de la Universidad de California en Berkeley

Una bacteria podría ayudar a proteger los cultivos de los daños causados por las heladas

Cada primavera, los agricultores de California tienen que estar atentos a los signos de heladas. Ante la perspectiva de perder toda la cosecha de la temporada, los productores gastan millones de dólares al año en calefactores, máquinas de viento, aspersores e incluso helicópteros para mantener el frío a raya. Ahora, un científico ha establecido una relación entre los daños causados por las heladas y unas bacterias presentes en las plantas. El resultado podría ser una mejor solución para combatir las heladas.

Steven Lindow es fitopatólogo en la Universidad de California en Berkeley. Hace más de 40 años, demostró que los cultivos agrícolas sensibles a las heladas esconden una bacteria llamada Pseudomonas syringae que provoca que el hielo se forme a temperaturas de congelación superiores a lo normal. La bacteria es tan experta en la formación de hielo que hace unos años que se incorporó a las máquinas de nieve de las estaciones de esquí.

Pese a batallar con activistas contrarios a los OMG que desbarataron sus primeros trabajos, Lindow ha continuado perfeccionando su planteamiento desde entonces. Un elemento central es explotar la ciencia de la ecología microbiana para conseguir bacterias beneficiosas y otras herramientas que desplacen las cepas que favorecen la formación de hielo. Crear condiciones desfavorables para las cepas perjudiciales podría reducir la dependencia de equipos consumidores de combustible y ahorrar agua durante los años de sequía, los cuales podrían ser cada vez más habituales a medida que el planeta se calienta.

Las plantas son en torno a un 90 por ciento agua y sufren daños durante las heladas cuando se forman cristales de hielo entre las células que perforan sus membranas. En ausencia de sustancias que fabriquen hielo, el agua puede mantenerse líquida a temperaturas de congelación, según Lindow, en contra de la creencia convencional de que el agua siempre se congela a 0 grados centígrados.

Las bacterias mutantes "ice minus" de Lindow –consideradas por los científicos como una proeza científica histórica– ha provocado las protestas de los consumidores preocupados por los organismos modificados genéticamente y problemas legales que retrasaron las pruebas cuatro años. Finalmente, Lindow recibió la aprobación para probar sus bacterias modificadas por ingeniería genética en fresas y patatas a finales de los 80, después de gastar cerca de 100.000 dólares en cumplir con los requisitos normativos de la Agencia de Protección Ambiental.

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Fuente de la imagen: Dreamstime.com


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