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“Tucumán es el primer productor mundial de limón; la producción no puede depender de las lluvias”

El aporte correcto de agua es un factor clave para el éxito productivo y comercial en la producción de frutas, por lo que la citricultura en Tucumán no debería depender solo del comportamiento de las lluvias; sobre todo si se tiene en cuenta el comportamiento irregular y errático de estas en los últimos años, de acuerdo con el especialista en riego Gustavo Aguilar.

“Todos sabemos que la primavera en Tucumán y en el NOA, además de ser muy seca, viene acompañada de elevadas temperaturas, que provocan un fuerte estrés hídrico y térmico en las plantas cítricas, justo en uno de los momentos de mayor requerimiento hídrico que abarca la floración y el cuajado de los frutos”, recordó. Y la demanda evapotranspirativa de los cultivos durante esa época alcanza valores alarmantes, subrayó. “El riego localizado constituye una práctica cultural de efectos notables en la determinación del volumen de fruta; tanto en calidad como cantidad”, argumentó.

En ese sentido, lamentó la falta de suministro de agua en cantidades suficientes al cultivo en el NOA. “Provoca una falta de previsibilidad en el resultado de la floración, con caída de flores y de frutos, y con una menor producción, que incidirán negativamente en la próxima cosecha”, precisó.

De hecho, como señaló Aguilar, un estudio realizado por técnicos de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (Eeaoc) determinó que, en base a la distribución de las lluvias en Tucumán y a los valores de evapotranspiración mensual, existe un período con marcado déficit hídrico “que concuerda con la época crítica de floración y cuaje”, advirtió.

El especialista remarcó que las plantaciones de los frutales que se exportan “no deberían sufrir estrés de ningún tipo, ya que estos, por más corto que sea, reducen la cantidad y la calidad final de la cosecha”.

Un estudio llevado a cabo por Foguet y Salvador Campo (ex técnicos de Eeaoc) determinó que, con datos de entre 1965 y 1972, sobre un total de 96 meses se debió haber regado en Tucumán durante 57 meses. Esto significa que algunos años el riego habría sido algo clave para asegurar la cosecha, y no solo un complemento para aumentar la producción. “Tucumán es el primer productor mundial de limón; la producción no puede depender de las lluvias”, finalizó Aguilar.

 

Fuente: lagaceta.com.ar


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