Un nuevo sector frutícola con la etiqueta de comercio justo francés

Después del trigo, la cebada, la leche, la carne, los huevos, la miel, las verduras secas y los condimentos, la fruta forma parte de la iniciativa Agri-Éthique, la primera etiqueta francesa de comercio justo. Una iniciativa impulsada por Domaine de Marcerolles, una marca con sede en el sureste de Francia. A partir del mes de mayo, las cerezas, los albaricoques, los melocotones, las nectarinas y las peras llevarán esta etiqueta que sigue gustando.

Reconocidos por sus envases rojos, los frutos de Domaine de Marcerolles llevan más de veinte años deleitando el paladar de los consumidores y son el orgullo de los productores de las regiones de Gard, Drôme y Ardèche. En 2019, 35 de ellos se unieron en la asociación "Les amis du Domaine de Marcerolles" para poner en común su producción y responder así a las expectativas de los clientes. Para desarrollar nuevas salidas y garantizar una remuneración justa por su trabajo, la asociación decidió adherirse a la etiqueta Agri-Éthique. "Estamos orgullosos de apoyar a este sector, que se articula en torno a fruticultores motivados que siguen prácticas adecuadas que se ajustan a nuestro pliego de condiciones", explica Ludovic Brindejonc, director de Agri-Éthique, la primera etiqueta de comercio justo francés.

Se valoran las prácticas adecuadas
"Nos pareció obvio acercarnos a Agri-Éthique", confirma Frédéric Aberlenc, responsable de la oficina de Domaine de Marcerolles. "Nuestra base es la calidad, el respeto por los productores y su trabajo. Favorecemos los huertos plantados en laderas con variedades antiguas de cualidades gustativas incomparables". Otra característica de los productores de la asociación es que casi todos tienen la certificación HVE, el nivel más alto de certificación medioambiental. Las prácticas respetuosas con el medio ambiente ya formaban parte del ADN de estos agricultores. "Agri-Éthique nos permitirá sacar el máximo partido a estos esfuerzos y aprovechar nuestra reputación para desarrollar nuevos nichos de mercado", explica.



Para 2021, Domaine de Marcerolles se compromete a un mínimo de 1.000 toneladas de fruta 
Para los productores, el reto es garantizar la rentabilidad de su producción, mediante precios remuneradores, definidos por contratos durante tres años. Para 2021, Domaine de Marcerolles se compromete a un mínimo de 1.000 toneladas de fruta. Ocho de los 35 productores de la asociación están comprometidos con Agri-Éthique. Laurent Clut es uno de ellos. "Como presidente de la asociación, me pareció lógico estar entre los primeros", afirma. "Esperamos ampliar rápidamente la oferta a todos los productores y acabar cubriendo todos los productos de nuestras explotaciones. La demanda social de alimentos locales, de calidad e íntegros crece constantemente. La etiqueta Agri-Éthique nos permitirá responder a esta demanda".




"Agri-Éthique, una remuneración justa por nuestro trabajo"
Laurent Clut, fruticultor que dirige con su hijo una explotación de 105 hectáreas en Châteauneuf-sur-Isère, en Drôme, se ha comprometido a suministrar cerezas, albaricoques y melocotones con la etiqueta Agri-Éthique a partir de la primavera. "Me gustó la base de este enfoque" afirma. "Tener en cuenta los costes de producción para definir los precios de los contratos es, en mi opinión, la mejor herramienta para garantizar la equidad entre cada socio del sector. Con los años, las negociaciones se han vuelto cada vez más complicadas. A veces es difícil rentabilizar nuestros costes de producción: la mano de obra, difícil de encontrar en nuestra región, conlleva grandes costes. Trabajar con Agri-Éthique, que nos garantiza precios remunerativos durante varios años, genera verdadera seguridad para nosotros. Los valores de esta etiqueta me atrajeron de inmediato: el respeto por las personas, los productos, nuestra tierra, el medio ambiente... Me gustaría que el consumidor, con su acto de compra, hiciera no solo la elección del gusto y de lo local, sino que también actuara como ciudadano participando en una remuneración justa de nuestro trabajo. Para mí, sería un verdadero reconocimiento a nuestra profesión".

Laurent Clut, presidente de la asociación

"Destacar entre la competencia"
"Los ocho primeros fruticultores de la asociación Les Amis de Marcerolles que se han adherido a la etiqueta Agri-Éthique son complementarios en cuanto a su producción y zona geográfica. Como las fechas de maduración de las distintas variedades están escalonadas, podremos abastecer los puestos de nuestros clientes durante más tiempo: de finales de abril a finales de julio para las cerezas, del 20 de mayo al 1 de septiembre para los albaricoques, del 10 de junio al 15 de septiembre para los melocotones y las nectarinas, y a partir del 14 de julio para las peras. Con Agri-Éthique esperamos reforzar nuestra posición comercial diferenciándonos de la competencia. Espero poder ofrecer este producto a la gran distribución y a los restaurantes muy pronto. La confianza entre los socios, la transparencia, el aspecto social y societario de la etiqueta... son argumentos que se deben priorizar para seducirlos".

Frédéric Aberlenc, responsable de la oficina de Domaine de Marcerolles

"Agri-Éthique: mucho más que una etiqueta"

Ocho años después de su lanzamiento, la etiqueta Agri-Éthique aparece en más de 235 productos; 1.536 explotaciones agrícolas la acompañan. Todos estos productos llevan los valores del comercio justo: remuneración justa de los productores, conservación del empleo local, apoyo a prácticas sociales y medioambientales responsables. Agri-Éthique es una asociación comercial entre todos los agentes del sector, construida en torno a contratos mínimos de tres años, y basada en el diálogo, la transparencia y el respeto. La solidaridad entre sectores es también uno de los fundamentos de Agri-Éthique.

A la derecha: Ludovic Brindejonc, director general de Agri-Éthique

Una herramienta para asegurar la transición agroecológica
Con esta etiqueta también se quiere sensibilizar a los consumidores que, con sus compras, participan en el despliegue del comercio justo en su territorio. Cada socio contribuye a un fondo colectivo asociado al sector para llevar a cabo diversas acciones en función de las necesidades de cada región: bienestar animal, conservación de la biodiversidad, apoyo técnico y económico a los agricultores, etc. La etiqueta Agri-Éthique es una verdadera herramienta para garantizar la transición agroecológica del mundo agrícola. 


Para más información: 
Agri-Éthique
www.agriethique.fr   


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