La falta de agua en la fase final del cultivo genera inquietud entre los productores de tomate industrial en Sevilla

Entre el 5 y el 12 de julio arrancará la recolección del tomate industrial en el Bajo Guadalquivir. Un cultivo que tiene una fuerte implantación en esta comarca sevillana pero que, un año más, vuelve a estar bajo el yugo de la sequía.

Los agricultores han realizado su planificación del cultivo atendiendo al ajuste de las dotaciones hídricas, reduciendo en muchos casos su superficie de siembra, pero aun así, "sigue habiendo una gran incertidumbre respecto a si habrá agua suficiente para llevar el cultivo a término en condiciones óptimas", señala la directora técnica agrícola de la Cooperativa Las Marismas de Lebrija, Carmen Galán.

"Ya se observan parcelas cortas de crecimiento por falta de riego, ya que los agricultores, por miedo a quedarse sin agua, no están regando lo que deberían, sometiendo a la planta a un gran estrés". Y eso que "muchos de los agricultores han sacrificado otros cultivos de verano para aprovechar toda el agua para el tomate", indica Galán. Además, al tener menos agua, "se está produciendo más concentración de sales, lo que también va a mermar el rendimiento del cultivo", añade.

La falta de agua no es la primera vez que marca la campaña de tomate en la provincia. "En los últimos años hemos ido salvando el cultivo con las lluvias de primavera, pero este año se da una circunstancia muy particular, pues no ha llovido nada en primavera y las dotaciones que nos han dado ascienden a 3.000 m³ por hectárea, cuando las necesidades del cultivo oscilan entre 6.000 y 8.000 m³ por hectárea", explica Carmen Galán.

Las Marismas es una de las tres grandes empresas dedicadas al concentrado de tomate que están asentadas en la provincia, junto con el grupo extremeño Conesa y Tomates del Sur, perteneciente al grupo portugués Sugal.

El gerente agrícola de Tomates del Sur, Salvador Flores, comparte la inquietud de Carmen Galán sobre la falta de agua en esta fase de la campaña.

Por su parte Manuel Diana, el gerente de Conesa en Andalucía –el principal grupo nacional de transformación de tomate–, ha revelado: "En condiciones normales hemos contratado en la provincia de Sevilla unas 4.000 hectáreas, desde 2018, por motivos de falta de agua para el riego, hemos venido reduciendo la superficie, y para esta campaña 2021 hemos sembrado 2.650 hectáreas".

"El gran miedo que tenemos es que, pese a que los agricultores han hecho su planificación de riego, no haya suficiente agua por problemas en alguna comunidad de regantes para poder llevar el cultivo a término", apunta Diana. Esto puede ocasionar que "un año que puede ser muy interesante económicamente para el agricultor de tomate industrial acabe en catástrofe".

 

Fuente: sevilla.abc.es


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