"Los trabajadores migrantes indios trabajan en circunstancias espantosas en las Lagunas Pontinas de Italia"

Marion MacGregor ha escrito un artículo sobre los trabajadores indios en la agricultura italiana. Miles de indios, principalmente sijs de la zona de Punyab, viven y trabajan en las Lagunas Pontinas de Italia. A pesar de los continuos esfuerzos por tratar el problema, sus condiciones de vida distan mucho de ser ideales, según ha escrito Marion en infomigrants.net.

Las Lagunas Pontinas, una zona de cultivo en invernadero, cultivo de flores y producción de mozzarella de búfala, ha atraído a trabajadores migrantes desde mediados de los años ochenta. Hoy en día, entre 25.000 y 30.000 indios viven y trabajan en la zona, según Marco Omizzolo, un conocido activista. "Los trabajadores son en realidad esclavos de los llamados caporali, los capataces que reclutan trabajadores agrícolas en nombre de los propietarios. Bajo el sistema de caporalato (trabajo forzado), a los trabajadores se les suelen ofrecer contratos, pero luego se les paga solo una parte de su trabajo".

Yvan Sagnet, activista y escritor que ha sido reconocido por su trabajo para acabar con la esclavitud moderna en el sector agrícola italiano, experimentó esas condiciones inhumanas cuando fue a cosechar tomates a una finca de Apulia, en el sur de Italia, en 2011.

"No me esperaba algo así, ni siquiera en África había experimentado tal explotación: suciedad, turnos agotadores bajo un sol abrasador, viajar apretados en minibuses para llegar a los campos, etc.", compartió Sagnet en una entrevista. "Estábamos agotados por el trabajo y el bajísimo sueldo, viviendo bajo el yugo de los corporali durante todos los viajes de ida y vuelta a los pueblos. Mucha gente llega a Italia creyendo que va a encontrar el paraíso, pero no se imagina lo que hay detrás”.

Vídeo publicado el 12 de julio de 2021 por TRT world, fuente internacional de noticias en Turquía.

El problema de la explotación de los trabajadores agrícolas es muy conocido por los políticos italianos. Gracias a un gran movimiento de protesta iniciado por Sagnet, el Parlamento finalmente reconoció el caporalato como delito en 2016. Pero los sindicatos y los activistas dicen que todavía hay muy pocos controles e inspectores para aplicar la ley correctamente.

Omizzolo, que trabaja con el centro Eurispes, pasó años investigando los abusos laborales en las plantaciones de la zona de Latina, algunos de ellos de forma encubierta. Vivió durante tres meses en Bella Farnia, un pueblo ocupado mayoritariamente por indígenas, trabajando de incógnito en los campos. En 2019, también se le reconoció su valiente labor. En 2016, desempeñó un papel importante, junto con el sindicato Flai Cgil, en la organización de la primera huelga de los trabajadores indios de las Lagunas Pontinas. Desde entonces, el salario por hora ha pasado de 3 euros o menos a unos 5 euros, aunque sigue siendo solo la mitad del salario mínimo legal.

Omizzolo dijo que reconoce que las condiciones de trabajo aún están lejos de ser ideales. Pero señaló que la protesta concienció a los indios de que "vale la pena luchar por tus derechos".

Lee el artículo completo en www.infomigrants.net.

 


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