"Los residuos agroalimentarios se perfilan como un buen sustituto de otros aditivos que serían más contaminantes"

Un proyecto en Alicante desarrolla materiales con residuos de hortalizas para la fabricación de juguetes

Ibi lleva más de 100 años creando los “sueños” de los más pequeños. En esta localidad alicantina floreció a principios del siglo pasado la industria juguetera, convirtiendo al juguete en un sello de identidad de la población y sentando las bases de su actual tejido empresarial. El plástico relevó a lo largo de los años al metal en la fabricación de juguetes, y ahora, el proyecto BioMat4Future ha dado un paso más hacia la innovación y la sostenibilidad de los materiales usados en este sector.

A través de este proyecto, el Instituto Tecnológico del Producto Infantil y Ocio (AIJU) de Ibi ha conseguido desarrollar aditivos funcionales naturales para su uso en biomateriales para juguetes sostenibles a partir de residuos agroalimentarios de hortalizas, como hojas de zanahoria, acelgas, lechuga, brócoli, extractos de remolacha o cítricos, que aportan funcionalidades importantes como coloración, capacidad antimicrobiana o retardancia a la llama. 

"El objetivo era poderle dar estas aportaciones al juguete, pero de forma más sostenible. Y hemos concluido que se puede obtener el mismo producto, pero de manera más sostenible", explica a La Vanguardia Maria Jordá, investigadora principal de BioMat4Future. 

Iniciado en enero de 2020, antes de la pandemia, está apoyado por el Institut Valencià de Competitivitat Empresarial (IVACE), y cofinanciado por el programa operativo FEDER de la Comunidad Valenciana 2014-2020 con un importe de 219.782 euros. 

En él han participado cuatro empresas del llamado Valle del Juguete, que prueban ahora los resultados de la investigación en sus líneas de producción. En conjunto, 14 empresas se han interesado por los resultados del proyecto. Entre ellas, 7 se encuentran en este momento en colaboración directa con AIJU para la implementación de los resultados y destacan que "se está negociando" con 5 empresas más en el marco del proyecto BioFcase, que investiga nuevas formulaciones de biomateriales funcionales. 

Ventajas detectadas: un color estable y resistencia a la reproducción de microbios
Las conclusiones del estudio de AIJU establecen que hay estabilidad en el tiempo del color de los productos, más suaves que los tradicionales. El ensayo de inflamabilidad también ha ofrecido al equipo investigador un resultado de conformidad en todas las formulaciones obtenidas. Y la caracterización de las piezas ha revelado una mayor rigidez y fragilidad a mayor ratio de lignina, un compuesto orgánico básico de los tejidos leñosos de las plantas.

Además, los extractos de naranja y mandarina aplicados a estos productos han ofrecido como resultado un buen comportamiento antimicrobiano.

Para Maria Jordà, la clave de este trabajo es que "los residuos agroalimentarios se perfilan como un buen sustituto de otros aditivos que serían más contaminantes".

 

Fuente: lavanguardia.com


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