Los retrasos récord en los puertos de Los Ángeles y Long Beach han mermado en un 20-25% la capacidad transpacífica

Una tormenta perfecta en la cadena de suministro

Como ha señalado The Loadstar, el huracán Ida dejó una sombra alargada sobre el transporte en EE. UU. tras su paso: las operaciones de contenedores en el puerto de Nueva Orleans no se reanudaron hasta 9 días después de que la tormenta tocara tierra, las operaciones ferroviarias seguían luchando por volver a la normalidad después de 12 días y las tarifas de los camiones siguen siendo altas.

No ayuda el hecho de que prácticamente todos los aspectos de las cadenas de suministro estén al límite, desde la escasez de componentes en los puertos (tanto en el muelle como en tierra), los aeropuertos y en los transportistas ferroviarios y de camiones, hasta los centros de distribución y los chasis.

La mano de obra escasea y los nuevos brotes de COVID-19 siguen dificultando el procesamiento de la carga. Según Freightos, los retrasos récord en los puertos de Los Ángeles y Long Beach han eliminado por sí solos un 20-25% de la capacidad transpacífica.

Hessel Verhage, director general para las Américas de DB Schenker, califica la situación actual del sector de “tormenta perfecta”. Y añade: “Toda la cadena de suministro está definitivamente estresada”.

Jennifer Bisceglie, fundadora y CEO de Interos, especialista en gestión de riesgos, señaló que el sistema ha sido “golpeado por todos los lados” y sometido a una presión como nunca antes. Los problemas anteriores de la cadena de suministro solían estar relacionados con un aspecto, como el transporte o los suministros, pero la crisis actual tiene múltiples facetas, añadió.

En los últimos 18 meses, las estrategias de la cadena de suministro han experimentado un cambio radical, pasando de la estrategia just-in-time, con énfasis en la reducción de costes, a la creación de cadenas de suministro más resistentes y mejor preparadas para soportar las crisis. Sin embargo, en el sobrecargado sistema de transporte actual, cada interrupción genera una larga cola. Y las interrupciones siguen llegando, advirtieron tanto Bisceglie como Verhage.

Además, según un estudio reciente de Interos, cada interrupción cuesta a los clientes una media de 184 millones de dólares al año.

El alcance y la complejidad de los retos a los que actualmente se enfrenta la cadena logística de suministro global son de una magnitud hasta hace tan solo 18 meses inimaginable. Y todo hace pensar que los actores aún tendrán que seguir navegando a través de estas difíciles circunstancias.

 

Fuente: simfruit.cl


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