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De momento solo un agricultor de Castellón ha solicitado acogerse al plan de choque del Gobierno contra el "cotonet"

Después de meses de lucha por conseguir una autorización para el uso del metil clorpirifos para luchar contra la expansión desenfrenada por los huertos de cítricos de Castellón del cotonet, una plaga que está provocando pérdidas millonarias, y de que gracias a las presiones de la Conselleria y del sector se consiguiera que el Ministerio de Agricultura autorizara su utilización de manera excepcional, sorprende que tan solo un agricultor de la provincia haya solicitado acogerse al plan de choque.

Y es que ha de recordarse que en Castellón, la previsión era actuar en unas 1.460 hectáreas afectadas por la plaga repartidas entre las comarcas de la Plana Baixa y Alta.

Pero, ¿cómo es posible que tras meses de reivindicaciones, el plan de choque no cale entre los productores de la provincia?

Para las organizaciones agrarias la explicación está en los requisitos, que no todo el mundo puede cumplir. "Para que un agricultor pueda solicitar el tratamiento, los daños del cotonet deben superar el 60% de la superficie de la parcela y con ese porcentaje tan alto es muy difícil que la iniciativa funcione", dice Carles Peris, secretario general de la Unió de Llauradors.

Otro inconveniente es que, pese a que la Conselleria asume el coste del tratamiento, el llaurador debe hacerse cargo de los gastos que supone tirar la fruta afectada al suelo o recogerla y trasladarla a un vertedero autorizado, ya que una de las condiciones de la autorización es que las naranjas y mandarinas infectadas de cotonet no pueden ser destinadas al consumo humano y animal. De hecho, la Unió ya advirtió nada más conocerse el plan de choque que si la administración no aprobaba una línea de ayudas directas, a buena parte de los agricultores no les compensaría realizar el tratamiento.

No obstante, hay voces que auguran que a medida que pasen las semanas el interés irá en aumento. Y la clave radica en el descenso de la producción citrícola para la campaña que está a punto de arrancar. Este año, y según el aforo de la Conselleria, la cosecha de naranjas y mandarinas se reducirá en Castellón casi un 30% y, en el caso de variedad clemenules, la merma rozará el 40%. "Habrá productores que querrán primero recolectar y vender la parte de la cosecha que no está afectada por la plaga. Una vez salvada esa parte, y como hay tiempo hasta el 27 de diciembre, pedirán el tratamiento", aventuran fuentes del sector.

 

Fuente: elperiodicomediterraneo.com


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