A la venta las primeras fincas en el Campo de Cartagena por la crisis del Mar Menor

Los agricultores del Campo de Cartagena se han enfrentado este último año a un aumento de los gastos en la producción, al escaso margen de beneficios en la venta a los distribuidores, al temor a un aumento del precio del agua para regadío o al coste del gasoil. De hecho, estos son los argumentos que esgrimen los propietarios de pequeñas y medianas explotaciones en los municipios de la comarca que cuelgan el cartel de "se vende" en sus terrenos. Pero entre todos los factores hay uno que destaca: la crisis del Mar Menor.

El sector agrario se enfrenta a la pérdida de sus agricultores por distintas razones englobadas en toda la problemática que afecta a la laguna salada. Por un lado, las limitaciones que plantea la Ley de Recuperación y Protección del Mar Menor en cuanto al uso de los terrenos agrícolas según la distancia a la que estén del litoral; por otro, el gasto extra en acondicionar esos terrenos a lo que exige la norma regional.

Este último punto ya había sido denunciado en varias ocasiones por las patronales agrarias y otras organizaciones del sector en la Región, que subrayaban el importante desembolso económico que debían hacer algunas explotaciones.

Las inmobiliarias lo confirman
Desde el sector primario en la comarca llevan percibiendo este movimiento de ventas desde hace escasos meses, pero desde las inmobiliarias del Campo de Cartagena que tienen en cartera estas fincas rústicas amplían el tiempo hasta hace más de un año.

Sin embargo, al problema que origina la venta de parcelas se suma otro: que no hay demanda. Las inmobiliarias consultadas señalan que de base se sacan al mercado las parcelas con un precio elevado, entre 9 y 12 euros el metro cuadrado. Sin embargo, si finalmente hay venta, ese valor cae hasta 6 o 7 euros.

"Hasta hace un año no teníamos para vender terrenos agrícolas pero nos entraron muchos propietarios con la intención de vender lo más rentable posible", explica un agente inmobiliario de Cartagena consultado por La Opinión de Murcia, "lo mejor que puede suceder es que las fincas estén catalogadas como 'urbanizable no sectorizado' o que no se encuentren en zonas inundables". La idea es atraer a un cliente que busque construir una vivienda en la parcela y aprovechar el resto del terreno para producir distintos productos.

Otro profesional del sector inmobiliario que trabaja con una decena de parcelas en Torre Pacheco solo ha logrado vender una en el último año. "Nunca hemos tenido tantas", señala, "en el campo están todos con incertidumbre".

 

Fuente: laopiniondemurcia.es


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