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Eduardo Arroyo, presidente de la Asociación de Productores de Patata de Castilla y León:

“Esta es una campaña para olvidar, pero la que viene da vértigo”

La campaña de la patata está prácticamente finalizada en Castilla y León. No obstante, todavía queda un pequeño porcentaje sin sacar, que finalmente no se sabe si se arrancará o terminará picándose en el suelo, señala Eduardo Arroyo, presidente de la Asociación de Productores de Patata de Castilla y León (APPACYL) en declaraciones a Agrodigital.com.

“Los agricultores todavía tienen muchas patatas almacenadas, pero el mercado anda muy poco fluido. Entre el virus Y que ha afectado fundamentalmente a la variedad Monalisa y que el canal horeca no acaba de arrancar, ya que del número de turistas extranjeros que han llegado han sido solo una cuarta parte de los que venían en la época pre-COVID, la situación del mercado de la patata está muy complicada”.

Lo sorprendente es que en un mercado en el que no se sabe dónde colocar la patata española, la patata francesa está entrando desde septiembre, subraya. “Los embolsadores han subido el nivel de exigencia de lavado, por la competencia entre ellos y al no encontrar este tipo de patata entre la española, buscan la francesa. Lo triste”, señala Arroyo, “es que calidad de lavado no es calidad de patata. Las de lavado fino, tiene una piel lisa, clara y ligera pero no suelen responder bien al cocinado, a diferencia de la patata española que tienen un aspecto menos atractivo, es más oscura, con la cáscara más gruesa y áspera, pero que tiene la ventaja de que no se ennegrece al freír. Lamentablemente, el consumidor compra con los ojos y no con la información adecuada”.

En cuanto a precios, el grueso de las patatas se ha vendido esta campaña en Castilla y León entre 8 y 12 céntimos, indica Arroyo. “Las de excelente calidad de lavado pueden haber llegado a 22 céntimos, pero es un pequeño porcentaje. Este año no ha funcionado ninguna variedad, ni la Agria, que siempre tiene buena venta, ni la Rudolph, que otros años ha tenido una gran aceptación”.

“Esta es una campaña para olvidar, pero la que viene da vértigo”, ha afirmado Arroyo. Los costes de producción han aumentado de manera insospechada. Mientras que habitualmente están en torno a 6.000-7.000 €/ha, Arroyo estima que en la próxima campaña se incrementarán en 1.400 €/ha, es decir, hasta unos 8.400 €/ha.

Por este motivo, desde APPACYL demandan que los nuevos contratos tienen que venir con subidas de 3-4 céntimos/kg para que el agricultor pueda seguir cultivando. “No hay que olvidar que el consumidor paga el kilo de patatas entre 1,25 y 1,40 €, por lo que hay mucho margen para que el agricultor pueda tener esta mejora de 3-4 céntimos /kg”, concluye Eduardo Arroyo.

 

Fuente: agrodigital.com


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