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Fermín Fernández Sáa, gerente de Algamar: pioneros en algas atlánticas ecológicas

“Hemos ayudado a desarrollar la normativa comunitaria sobre producción ecológica de algas”

Europa está luchando por reducir su impacto climático y medioambiental promoviendo un modelo de economía sostenible, competitivo y eficiente en el uso de los recursos a través del Pacto Verde. Pero la Unión Europea no puede ser verde sin ser también azul. Y es que una economía azul sostenible es necesaria para afrontar este doble desafío.

El océano es el más importante ecosistema y con mayor biodiversidad del planeta. Cubre más de un 70% de la superficie de la Tierra, contiene el 97% de toda el agua existente y alberga el 80% de todas las formas de vida. Es el mayor regulador climático de nuestro mundo y su principal sumidero natural de carbono, y es fuente de oxígeno y alimentos. España tiene el privilegio de contar con un litoral que roza los 8.000 kilómetros de longitud (según datos publicados por el INE) y, a pesar de que observando un mapa podría llegar a ser difícilmente reconocible, Galicia es la segunda comunidad autónoma con mayor longitud de costa –en total 1.498 kilómetros–, solo superada por las Islas Canarias. Y allí nació en el año 96 un proyecto pionero que incluso ha ayudado a desarrollar la legislación en materia de ecología relacionada con los vegetales por excelencia del mar: las algas.

“La riqueza de las costas gallegas es de sobra conocida. En un contexto en el que creíamos en el futuro de la alimentación vegana, de la menor dependencia de los recursos animales y en la producción ecológica, decidimos crear Algamar para poner en valor a este recurso botánico de gran calidad en Galicia”, explica Fermín Fernández Sáa, gerente de la empresa. “Previamente entramos en contacto con varias universidades, la de Santiago y la Complutense, que estaban realizando estudios sobre las algas precisamente en Galicia, y desde el ámbito científico reforzaron nuestra idea: teníamos una gran materia prima, un producto prácticamente sin grasas, perfectamente indicado para una alimentación natural y alternativa y con un alto poder nutricional. Sin embargo, hay un salto muy grande al hablar de algas a finales de los 90 y hacerlo en el año 2021”.


Fermín Fernández Sáa.

“En aquel momento no había oferta, pero tampoco había demanda. Al principio nos pusimos en contacto con grupos de consumidores vegetarianos y macrobióticos entre los cuales las algas empezaban a tener su nicho y, poco a poco, el consumo de algas se ha ido ampliando hasta hoy en día”, comparte Fermín. “No se puede decir que el alga sea un producto de consumo de masas, pero es un alimento muy interesante desde el punto de vista de la salud y la sostenibilidad que se consume cada vez más”.

“De hecho, comercializamos nuestras algas ecológicas en toda Europa en diversos formatos, tanto deshidratadas como en snacks y en conservas en forma de hummus, paté, cremas o tartar. Hasta ahora se vendían mayoritariamente en tiendas especializadas, pero desde hace unos 5 años se está produciendo un trasvase de consumo bío a los supermercados convencionales, de manera que estamos accediendo a un tipo de público que no conocía nuestro producto, lo que está permitiendo democratizar el consumo de algas”, destaca Fermín Fernández.

Recolectores ecológicos
Uno de los principales factores que diferencia la actividad de Algamar es que la empresa no produce sus algas, sino que las recolecta, explica Fermín Fernández; y la recolección se realiza de manera manual y completamente sostenible.

“Las algas crecen en los lechos rocosos a profundidades que no exceden los 20 metros de profundidad, en zonas en las que existen unas condiciones óptimas para su desarrollo. Y en Galicia se dan esas condiciones, ya que el lecho marino asciende un poco antes de llegar a la costa produciendo corrientes de afloramiento que arrastran una gran cantidad de nutrientes y sales minerales del lecho marino”.

“Nuestro recolectores, buceadores experimentados, se sitúan con las embarcaciones en la zona de recolección, y con ayuda de un equipo suministrador de aire, bajan a recoger las algas seleccionando solo aquellas especies que trabajamos en su punto justo de maduración, con lo que garantizan la preservación del ecosistema. Este sistema de recolección es más costoso, pero obtenemos un producto ya seleccionado y hacemos que el impacto de nuestra actividad sea mínimo”.

“La energía que usamos en la planta de procesado también es lo más sostenible posible. Además de generar energía eléctrica con placas solares, contamos con un sistema de calor de biomasa que alimentamos con los restos de podas de los montes para generar calor para la deshidratación de nuestras algas, que suponen el 80-85% de nuestra producción, evitando la quema de combustibles fósiles y disminuyendo las emisiones de CO₂. Además colaboramos en la selvicultura aprovechando un subproducto que de otra manera se quedaría en los montes, de forma que ayudamos a evitar la propagación de incendios”.

“Además, Algamar fue la primera empresa dedicada a la producción/recolección de macroalgas en obtener la certificación ecológica. Siempre habíamos seguido criterios ecológicos para desarrollar nuestra actividad, pero al ser pioneros, no había todavía regulación al respecto; la normativa solo puede aplicarse sobre algo que ya existe”, subraya Fermín. “Por eso, hemos ayudado incluso a desarrollar legislativamente la normativa comunitaria sobre producción ecológica de algas”.

Algas también de la “granja” a la mesa
La estrategia europea “De la granja a la mesa” contempla impulsar la producción y el consumo de algas dentro de sus acciones encaminadas a garantizar una producción alimentaria sostenible y propone la adopción de una estrategia sobre algas en la UE. De hecho, el organismo comunitario ya ha establecido una hoja de ruta para una iniciativa denominada ‘Bioeconomía azul: hacia un sector de las algas fuerte y sostenible en la UE’ que hace unos meses puso en consulta pública, y cuya adopción por la Comisión, según detalla la propia hoja de ruta, está prevista para el segundo semestre de 2022.

Y es que, como ya observó Fermín Fernández hace 25 años y ahora constata la propia Comisión, las algas son un recurso con un enorme potencial todavía muy desaprovechado para producir alimentos, aunque también piensos, productos farmacéuticos, bioplásticos, fertilizantes y hasta biocombustibles, con una huella ambiental y de carbono limitada.

“Las algas son un alimento con grandes propiedades nutricionales: son una fuente de minerales esenciales y oligoelementos, de vitaminas y fibra, y de proteínas de alto valor biológico. Hay algas que tienen entre 8 y 10 veces más calcio que un lácteo y hay que recordar que un país en el que las algas forman un papel importante en la dieta, Japón, tiene una de las mayores longevidades de la tierra”, subraya Fermín Fernández. “Son un alimento que debe formar parte de nuestra alimentación”.

Para más información:
Fermín Fernández Sáa
Algamar
Polígono de Amoedo. E-36840
Pazos de Borbén, Pontevedra (España)
Tel.: +34 986 404 857
oficinas2@algamar.com
www.algamar.com


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