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La presidencia de Francia en la UE este semestre parece un momento propicio para conseguir la reciprocidad

El sector primario exige unas reglas del juego justas

La igualdad de condiciones con terceros países es una de las demandas más importantes del sector agroalimentario español y europeo. Los profesionales del campo denuncian que las fronteras son coladeros de productos cultivados en condiciones de competencia desleal. Y es que hay ejemplos que deberían hacer sonrojar a las autoridades europeas.

AILIMPO ha citado el "desequilibrio arancelario con Turquía", que hace inviable exportar allí mientras que sus envíos a la Unión Europea crecen sin límites. "Mientras que una partida de este país entra con arancel cero a la UE, el limón y el pomelo europeos han de pagar un 54,6%" para entrar en el país otomano.

En el caso del tomate, la importación desde Marruecos se ha elevado desde la firma del acuerdo de asociación con la UE en 2011, que prevé en su articulado medidas de salvaguardia si ocasiona un perjuicio grave al sector productivo europeo, aunque la Comisión Europea no ha activado por ahora ninguna de esas medidas. Sin embargo, los productores han denunciado "un claro retroceso" de la venta de tomate español a otros países comunitarios debido a la creciente competencia marroquí, que también se ha traducido en la pérdida de hectáreas en zonas como Almería.

Sin embargo, parece que Francia, que asume la presidencia de turno de la UE, se ha hecho eco de esas inquietudes y durante este semestre pretende impulsar iniciativas para elevar esa pretendida reciprocidad a través de las llamadas cláusulas espejo, que servirían para condicionar las compras en el exterior al cumplimiento de los requisitos internos comunitarios. De hecho, esta política de reciprocidad es una de las prioridades de la presidencia francesa. El ministro francés, Julien Denormandie, ha afirmado que "ninguno de los ciudadanos europeos puede entender que importemos productos no hechos con las mismas reglas de producción" que las que rigen en los Veintisiete.

El ministro de Agricultura, Luis Planas, está trabajando en la misma línea y ha defendido también que todas las importaciones agrícolas que entren en la UE cumplan los mismos estándares de calidad y seguridad que deben seguir los trabajadores del sector primario. "Si un producto se introduce en la Unión Europea, se importa, debe serlo en las mismas condiciones que aquello que hemos impuesto en la producción a nuestros agricultores", declaró Planas a su llegada a la reunión de ministros de Agricultura de la UE celebrada este lunes en Bruselas. 

La CE está preparando un informe sobre la viabilidad legal de exigir los estándares sanitarios y medioambientales de la UE, incluidos los relativos a los procesos y métodos de producción, a las importaciones procedentes de terceros países y se espera publicar el documento en junio. El objetivo es garantizar que se respetan las normas de la Organización Mundial del Comercio (OMC), que son el principal escollo, al exigir el respeto a esos estándares.

 

Fuente: latribunadeciudadreal.es


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