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Freshfel Europe pide que se intensifique el apoyo al sector hortofrutícola de la UE frente al veto de Bielorrusia

El veto de Bielorrusia comenzó el 1 de enero de 2022, afectará a las exportaciones de frutas y hortalizas de la UE durante posiblemente más de 6 meses y comprometerá aún más la posición del negocio de exportación hortofrutícola de la UE. El sector hortofrutícola es esencial y sensible a los precios, con opciones limitadas para hacer frente a las restricciones derivadas de las disputas políticas y que están fuera de su control. En este contexto, Freshfel Europe expresa su profunda preocupación por la dificultad a la que se enfrenta una vez más el sector como consecuencia de las disputas geopolíticas, y hace un llamamiento a la colaboración e insta a los responsables políticos a apoyar a todos los operadores afectados directa e indirectamente por el embargo mediante la intensificación de la supervisión, la asistencia directa al mercado y las actividades de promoción, así como los esfuerzos renovados para abrirse a nuevos mercados. Los embargos geopolíticos desde 2014 han tenido un impacto anual de cerca de 3.000 millones de euros en las frutas y hortalizas europeas.

El 1 de enero de 2022 comenzó el veto de Bielorrusia y trajo consigo graves repercusiones en el sector hortofrutícola europeo. Lamentablemente, este sector es, con demasiada frecuencia, moneda de cambio en los conflictos geopolíticos, como el veto ruso, el cierre del mercado argelino, las medidas de represalia de Estados Unidos en otros conflictos comerciales, y ahora Bielorrusia. Philippe Binard, delegado general de Freshfel Europe, declara: "Cada año se exportan a Bielorrusia entre 400.000 y 500.000 toneladas de productos. El volumen en juego, que asciende a 250 millones de euros, es especialmente significativo. Polonia es el país más afectado, ya que cubre más del 60% de las exportaciones de la UE, con una exportación anual de 300.000 toneladas".

España, con 60.000 toneladas; Bélgica, con 35.000 toneladas; Países Bajos, con 30.000 toneladas; Grecia, con 15.000 toneladas, e Italia, con 10.000 toneladas, son los otros proveedores de la UE. Philippe Binard añade: "Excluyendo las exportaciones al Reino Unido, Bielorrusia es el segundo destino de las frutas y hortalizas de la UE y representa más del 10% de las exportaciones comunitarias. Esta limitación podría tener un impacto significativo en el mercado de la UE, crear un efecto boomerang en varios mercados, con algunas variaciones de precios significativas para ciertas variedades".

Además de suponer un reto directo para el comercio hortofrutícola entre la UE y Bielorrusia y las consecuencias indirectas en el mercado de la UE, el veto también tendrá consecuencias colaterales, como los retrasos aduaneros en la frontera para las reexportaciones de la UE de productos procedentes de terceros países, la incertidumbre sobre el tránsito a través de Bielorrusia y el retraso de la salida de Bielorrusia para productos como la madera necesaria para el envasado en la UE. Freshfel Europe señala, asimismo, que la UE no está prohibiendo las frutas y hortalizas procedentes de Rusia y Bielorrusia. Durante los últimos años, las exportaciones, principalmente de hortalizas procedentes de estos países con el apoyo de los insumos de producción procedentes de la UE, han estado compitiendo con la producción de invernaderos en los países bálticos de la UE y con la producción de berries y hortalizas en el este de la Unión.

El restablecimiento del acceso al mercado con Bielorrusia se complica aún más por el hecho de que el país no es miembro de la OMC y no tiene ningún acuerdo bilateral con la UE. El veto tiene actualmente una duración de 6 meses, aunque se presume que se mantendrá durante más tiempo debido a su vinculación con el veto ruso, cuyas consecuencias el sector sigue sufriendo hoy en día. Las frutas y hortalizas europeas representan un tercio del valor del veto ruso, de 7.500 millones de euros, con 2,2 millones de toneladas afectadas.

Philippe Binard comenta: "Los embargos acumulados sobre las frutas y hortalizas se dirigen a negocios legítimos cuyo valor anual se acerca ya a los 3.000 millones de euros en volumen de negocio, que deben reposicionarse. Teniendo en cuenta que la producción de fruta se basa en inversiones a largo plazo en las plantaciones y la necesidad de adaptar específicamente las variedades a las especificaciones del mercado de los nuevos destinos, tener que reposicionar las exportaciones a nuevos mercados es un reto para el sector". Freshfel Europe y sus miembros están abordando de forma proactiva la diversificación de los mercados, los procedimientos de acceso al mercado en materia sanitaria y fitosanitaria, así como las actuales limitaciones logísticas a los mercados de ultramar. Las oportunidades alternativas deben buscarse principalmente en los mercados vecinos, como Turquía, un enorme mercado con consumidores que siguen una dieta mediterránea.

Philippe Binard añade: "Dado que todavía existen acuerdos comerciales desiguales con elevados derechos de aduana y complejos procedimientos aduaneros para la exportación a Turquía, las exportaciones de la UE se limitan a 10.000 toneladas, mientras que Turquía envía anualmente unas 900.000 toneladas de frutas y hortalizas a la UE". Mientras se consideran otras nuevas oportunidades en el sudeste asiático y en África, los aliados europeos en estas disputas geopolíticas también deberían demostrar su solidaridad y considerar finalmente la apertura de sus mercados a los productos frescos de la UE, empezando por Estados Unidos y los protocolos conjuntos de manzanas y peras que llevan varios años bloqueados, o Japón, poniendo fin a su largo procedimiento para finalizar los protocolos con las condiciones de acceso al mercado menos distorsionantes para los kiwis o las peras, entre otros productos.

Freshfel Europe expresa su profunda preocupación por las dificultades a las que se enfrenta el sector, que es esencial y sensible a los precios. Así, pide que se intensifique la asistencia de los responsables políticos para ayudar al sector y a todas las partes directa o indirectamente afectadas a adaptarse a estas crecientes restricciones del mercado. Freshfel Europe espera que se introduzcan medidas para favorecer activamente a la estabilidad del mercado, en particular para las manzanas. Debería considerarse un plan de retirada ampliado para las OP y los productores individuales, con distribución gratuita a las escuelas (sin socavar los canales comerciales existentes), a la beneficencia y a otras personas necesitadas, con el fin de abordar las implicaciones a corto plazo de la prohibición.

Los recursos adicionales para las actividades de promoción relativas al sector hortofrutícola, financiados con el presupuesto excepcional de la UE para la crisis, serían una ventaja para mantener el consumo en la UE, junto con los esfuerzos renovados para abrirse a nuevos mercados, en particular en los países vecinos de la UE (por ejemplo, Turquía, los Balcanes, el norte de África), pero también en Asia, África o América. Freshfel Europe seguirá vigilando la evolución del veto de Bielorrusia, así como otras restricciones comerciales a las que se enfrenta el sector.

Para más información:
Freshfel Europe
Email: info@freshfel.org
www.freshfel.org  


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