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De no reaccionar a tiempo, el CGC apoyará las acciones legales que emprendan los citricultores afectados

El CGC apremia a Agricultura porque la floración de los cítricos ya ha comenzado y amenaza con provocar otra gran "pinyolà"

Frente a la indefinición de la Conselleria de Agricultura, la naturaleza sigue su curso y ya se aprecian árboles en flor en campos con variedades de naranjas y de mandarinas más tardías. Y como ya ha alertado el Comité de Gestión de Cítricos (CGC), este año la floración se sabe que viene adelantada y es muy probable que se solape la de las mandarinas híbridas con la de las clementinas. De ahí, que el CGC apremie a la Conselleria de Agricultura a renovar con urgencia el ‘Acuerdo de medidas para limitar los efectos de la polinización cruzada’.

En caso contrario el CGC augura un “desastre de dimensiones mayúsculas”. Así lo describe la presidenta del CGC, Inmaculada Sanfeliu, quien advierte que “las clementinas –nuestra mejor arma comercial para la exportación– sufrirían un doble golpe: el de la pinyolà y el causado por el cotonet de Sudáfrica, que sigue extendiéndose sin que dispongamos de soluciones”. En tales circunstancias, esta asociación anuncia que apoyará las acciones legales por los daños ocasionados que emprendan los citricultores afectados.

Por todo ello, el CGC insiste en reclamar a la consellera que apruebe, con urgencia, las medidas para alejar a 4 km las colmenas de los cítricos durante la floración, ya ciertamente iniciada. Una vez tal acuerdo sea ratificado por el Consell, el CGC reitera su ofrecimiento para sentarse y buscar soluciones en mayo. “La alternativa a los problemas de los productores de miel –que no son más que unos cientos– no puede ser regular antes a los citricultores –que son decenas de miles– porque somos nosotros los que sufrimos las consecuencias de su actividad y porque sus abejas son, en términos legales, ganado que se alimenta en nuestros campos”, reitera Sanfeliu. “O defendemos una producción por valor de 1.500 millones de euros o cedemos ante los apicultores, cuya miel de azahar no resiste la comparación en términos económicos”, remarca.

Por último, la asociación de exportadores reclama que –a la hora de debatir sobre este asunto– no se recurra a mantras que ya han sido ampliamente superados por la ciencia. En este sentido, remarca que conviene no confundir el papel polinizador que, de cara al mantenimiento del ecosistema, realizan las abejas silvestres con el que de las melíferas. Diversos recientes estudios publicados en revistas como Nature alertan, de hecho, que cuando las segundas irrumpen en masa, trasladadas por los apicultores en sus colmenas, acaban por competir y actuar ciertamente como agentes invasores menguando la acción y el número del resto de polinizadores naturales, desplazando principalmente a las citadas abejas silvestres.


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