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Biosweet, nuevo operador en el cultivo y exportación de piñas orgánicas en Costa Rica

“En 2021 solo el 1,5% de la piña fresca que se envió desde el país fue orgánica”

Costa Rica es el mayor exportador de piña fresca del mundo. En una superficie que asciende a 40.000 hectáreas, el país produjo en 2020 más de 2,6 millones de toneladas de esta fruta tropical cuyas exportaciones, de acuerdo con datos proporcionados por FAOSTAT, representaron casi el 45% del comercio global de piñas frescas.

El país centroamericano lidera así, con una posición consolidada, el mercado de la que es la segunda fruta tropical más comercializada del mundo –solo precedida por la banana–, cuya industria aún tiene un interesante potencial.

“Si bien Costa Rica es el líder mundial en la exportación de piña, actualmente y según los datos del cierre de 2021, solo el 1,5% de la fruta fresca que se envía desde el país es orgánica”, explica Christian Herrera, “mientras se observa que el consumo de productos orgánicos se ha fortalecido desde la pandemia”.

“Tras una amplia experiencia adquirida en el sector agrícola que desarrollé en Rio Grande do Norte, Brasil, y en Costa Rica, donde como agrónomo atendí la transición en 2020 de la piña Cayena Lisa a la piña Dorada y junto a mi hermano fuimos en 2005 los primeros exportadores de fruta costarricense en Tesco, Inglaterra, en 2015 tomé una nueva experiencia gerenciando una cooperativa de piña orgánica donde descubrí la fascinación por este tipo de producción”.

“Así pues, hace tres años se me presentó la oportunidad de depurar el paquete técnico para la producción orgánica de piña y, con ella, la creación de Biosweet”, comparte Christian. “Biosweet es un proyecto gestado de las necesidades de los clientes a través del cual queremos hacer llegar a los consumidores de Estados Unidos y de Europa a lo largo de todo el año fruta de la mejor calidad”.

“Hemos adquirido una finca en la región de San Carlos, en el norte de Costa Rica, que cuenta con casi un 40% de áreas de conservación de flora y fauna y se convertirá en un santuario de la naturaleza. San Carlos es considerada la mejor región para la producción de piñas del mundo por su clima y sus suelos volcánicos sumamente fértiles en los que no se precisa forzar demasiado el paquete técnico de cultivo, donde, precisamente, se siembra el 50% de la piña del país”.

“Actualmente, ya disponemos de volumen suficiente como para ir supliendo a estos mercados, y prevemos que cuando alcancemos nuestro máximo potencial productivo tendremos un volumen de exportación semanal de entre 7 y 8 contenedores de piñas orgánicas, que podremos enviar al mercado europeo y a las dos costas de Estados Unidos”.

“Nuestras piñas tienen un tiempo de maduración superior en la planta de un par de semanas más frente a las piñas de cultivo convencional, con lo que se cosechan con un nivel de dulzura mayor. De hecho, nuestro promedio de Brix es de unos 17 grados, con máximos de hasta 19”, resalta Christian. “Hay que recordar que la piña es una fruta no climatérica que tiene que obtener su dulzura en la plantación, no es como una manzana o un banano, que se pueden cosechar todavía verdes y van generando sus propios azúcares. Esas 2 semanas extra aseguran que el color de la fruta sea natural, sin que sea necesario utilizar ningún tipo de desverdizante, y que las piñas sean mucho más sabrosas y aromáticas”.

Piña Dorada
A mediados de la década de los 80 del siglo pasado, Costa Rica comenzó la exportación de piñas con la variedad Cayena Lisa, que lideró la producción hasta que en en el año 2000 se comenzó a implementar en el país la variedad Dorada, una variedad extradulce con una mejor coloración que es la variedad dominante de esta industria costarricense en la actualidad.

Esta fruta no solo genera un interesante beneficio económico, sino que se alza como una importante fuente de empleo para el país, vertebradora de la población de las zonas rurales. Según estimaciones de la Cámara Nacional de Productores y Exportadores de Piña (CANAPEP), el cultivo de esta fruta genera 28.000 empleos directos y más de 100.000 indirectos.

“El cultivo de la piña es uno de los que más personal contrata por unidad de área, y aún más la piña orgánica, que requiere una mayor cantidad de mano de obra. Solo en nuestro proyecto requeriremos la contratación de 80 colaboradores en una región sumamente necesitada, por lo que además de abordar un componente ambiental, también abordamos uno social dejando una gran huella en nuestra comunidad. Aunque ese no es el único impacto positivo, en la auditoría que llevamos a cabo se ha comprobado que nuestro proyecto de producción de piñas orgánicas está en línea con 14 de los 17 ODS de la ONU”, señala Christian Herrera.

“Biosweet se basa, además, en la tecnología, el big data y la agricultura de precisión, que nos permite una mayor eficiencia y optimizar las aplicaciones por medio del seguimiento satelital de nuestros cultivos, y a su vez nos otorga un mayor control y la trazabilidad total de nuestra fruta”.

“Tenemos la experiencia, la logística preparada y fruta de una gran calidad. Y ahora, tras el lanzamiento de Biosweet, queremos llevar nuestras piñas orgánicas a cadenas de supermercado de Estados Unidos y Europa para todos aquellos consumidores comprometidos con el medio ambiente y con la sociedad, con quienes compartiremos a través de las redes sociales lo fascinante que es la producción orgánica en Costa Rica junto a los miembros de nuestra comunidad”.

Para más información:
Biosweet
San Carlos, Alajuela (Costa Rica)
Tel.: +506 8832 7521
info@biosweet.eco


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