El caso de un productor de cerezas italiano que busca desesperadamente mano de obra

Con la cosecha de la fruta de verano a la vuelta de la esquina en Italia, los agricultores buscan cientos de trabajadores temporeros. Giacomo Giotta, un agricultor de Conversano, provincia de Bari, con 20 hectáreas de cerezos, busca desde hace días desesperadamente mano de obra para la cosecha de cerezas.

"Debería comenzar la recolección de cerezas el miércoles 11 de mayo, pero necesito encontrar 10 trabajadores más para poder cubrir la superficie de cerezos, ubicados en varios municipios de la provincia de Bari. Las variedades de cerezas son Bigarreau, Giorgia y Ferrovia. No logro constituir una plantilla al completo, a pesar de los diversos anuncios en las redes sociales, el boca a boca y las llamadas a las personas que han trabajado conmigo en las últimas temporadas. Ofrezco empleo fijo hasta finales de junio, con un sueldo incluso superior a las tarifas sindicales, precisamente para animar a la gente a venir a trabajar conmigo", dice Giacomo Giotta.

Giacomo Giotta

"En los últimos días hemos visto también solicitudes un poco extrañas, como la de una persona que tiene derecho a una renta mínima vital que dijo estar dispuesta a trabajar, pero en negro, porque de lo contrario perdería su subsidio estatal. Esta situación corre el riesgo de perjudicar a aquellas empresas a las que les gustaría crecer en una región en la que, sin embargo, prevalece la preferencia por el asistencialismo".

"Estoy muy preocupado, porque me temo que no cuento con la mano de obra necesaria para poder recolectar el producto, que de por sí es muy perecedero. Las cerezas, en comparación con otros productos hortofrutícolas, requieren una mayor rapidez de recolección. A menudo bastan unas pocas horas de sol para encontrarse con un envero avanzado y, por tanto, con la necesidad de emplear más mano de obra en campo. En años pasados fuimos capaces de suplir la escasez de personal con temporeros extranjeros, pero ahora los trabajadores de otras nacionalidades, como rumanos, albaneses y africanos, también parecen estar fallando. Cada año nos vemos obligados a capacitar a nuevo personal, para que reconozcan la diferencia entre la fruta madura y la que hay que dejar en el árbol por no haber adquirido el color adecuado. Espero que mi apelación traiga algunos resultados. Quien quiera trabajar, puede ponerse en contacto conmigo".

Para más información:
Giacomo Giotta
giacomo.giotta2@gmail.com
messengerGiotta.com


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