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Arranca la campaña de cereza española 2022

"La oferta global de cereza ha aumentado y nos ha obligado a ‘ponernos las pilas’ a todos los productores"

La campaña de cereza española 2022 está arrancando ya en las zonas más tempranas. La superficie se mantiene más o menos estable superando las 28.000 hectáreas y una producción anual que se situó por encima de las 100.000 toneladas el año pasado. La reconversión varietal en los últimos años, así como en la inversión en tecnología y un mayor know how le ha conferido más valor a un producto considerado como top en la gama de frutas. Uno de los motivantes ha sido el aumento de la competencia con la proliferación de la producción en muchos otros países para un sector poco exento de retos. Mónica Tierno, Directora General de Agrupación de Cooperativas del Jerte y Héctor Ripoll, socio de la empresa productora y comercializadora Cerima Cherries, ambas pertenecientes a la Mesa Nacional de la Cereza, hacen un análisis de la actualidad del sector de la cereza española.

“Observamos como la superficie de cultivo de la cereza en España tiende a la concentración en las zonas productoras más importantes. En el Valle del Jerte, en Extremadura, el área de cultivo se mantiene más bien estable, mientras que en otras zonas productoras como el Valle del Ebro, en Lleida o Aragón, tiende a crecer ligeramente en los últimos años. Otras zonas como Albacete, el crecimiento es mucho más lento, así como en Alicante, zona muy castigada por las inclemencias del tiempo en las últimas campañas”, cuenta Héctor Ripoll, socio productor de Cerima Cherries.

La cereza es un producto muy estacional y como tal, su producción se limita a unos pocos meses en cada zona productora. La renovación varietal que se ha realizado en los últimos años está permitiendo empezar antes y terminar más tarde con productos que se adaptan mejor a las necesidades de los consumidores. “En las áreas más tempranas, como el Valle del Ebro, Lérida o El Valle del Jerte, se busca potenciar la precocidad, mientras que en las zonas más tardías se busca alargar la campaña al máximo, huyendo del mes de junio, en el cual se concentra más fruta de distintos orígenes, tanto en España como en otros países como Turquía, Grecia, Italia y otros países centroeuropeos donde destinamos la fruta, como pueden ser Suiza, Alemania, Bélgica, Reino Unido, Francia…”, indica Héctor Ripoll.

De acuerdo con el productor, si bien antes la búsqueda de la precocidad se enfocaba principalmente en llegar lo antes posible con la motivación de lograr buenas cotizaciones, son los propios consumidores quienes, a través del comportamiento de sus compras, han impulsado el desarrollo de la calidad gustativa.

“Antes se encontraba a menudo fruta extra temprana con poco sabor y color y con una textura demasiado blanda que daba problemas en su poscosecha. Esto hizo que las ventas bajaran y por tanto, que los precios de salida de variedades extra precoces se resintieran en campañas pasadas. Ahora ya apenas se plantan variedades precoces que no ofrezcan sabor y calidad, por lo que la situación se está revirtiendo poco a poco. Afortunadamente, a día de hoy contamos con muchos más programas de mejora que hace unos 20 años. Encontramos obtentores interesantes en Estados Unidos, Francia, Chile, Alemania… ”.

“Las variedades más tradicionales están cambiándose por otras más modernas con mejores marcos de plantación que ofrecen una mayor productividad, mayores calibres, sabor y dureza, que es lo que demanda el mercado”, destaca Mónica Tierno, Directora General de Agrupación de Cooperativas del Valle del Jerte.

“Buscamos fruta que viaje bien cuanto antes, aunque el hecho de disponer de zonas productoras ubicadas entre los 400 y los 1200 metros nos permite alargar bastante la campaña, empezando a mediados o finales de abril y terminando a finales de julio. La parte inicial de la campaña es especialmente interesante para nosotros con tal de posicionarnos. Se trata de unas fechas en las que los consumidores ya buscan algo nuevo después de muchos meses con productos de invierno y la cereza es una de las frutas más esperadas. Por otra parte, vemos que sigue habiendo hueco para nuestras cerezas en julio, pues a pesar de haber producciones locales en centro Europa, muchos consumidores -a excepción de los franceses-, siguen apreciando la calidad de la cereza española, que mantiene un espacio en sus lineales”, sostiene Mónica.

Ser el primer país mediterráneo en llegar a los mercados y desmarcarse en calidad
La cereza española ha ganado bastante valor en calidad gracias a la renovación varietal y los procesos de producción y clasificación, aunque también ha ganado competidores en otros países cuya producción ha aumentado y cuyos costes les permiten ofrecer precios agresivos, como es el caso de Turquía.

“Es cierto que Turquía no goza de la tecnología que tenemos nosotros y el acabado de sus productos es inferior en calidad, pero al contar con mano de obra tan barata puede ofrecer precios muy competitivos, algo atractivo para muchos mercados”, señala Héctor Ripoll. “La presión de Turquía y de Grecia en el mes de junio es realmente importante. No obstante, España es un país mediterráneo, tan mediterráneo como lo son Turquía, Grecia o Italia, pero debido a las particularidades de nuestros microclimas, somos los primeros en llegar a los mercados en el hemisferio norte y ese es uno de nuestros puntos fuertes. Es, junto a la calidad, nuestra baza para posicionarnos. La distancia y la logística también juega a nuestro favor en los mercados europeos frente a nuestros competidores mediterráneos”

“De cara a la campaña 2022, preocupa la influencia que podría ejercer la producción turca en los mercados internacionales, a raíz del conflicto entre Rusia y Ucrania”, comenta Mónica Tierno. “Aunque no exportamos a Rusia desde 2014 por el veto. Pero Turquía, que no tenía ninguna restricción en Rusia y  ante la devaluación del rublo y otras dificultades que pueda presentar la guerra, podría optar por desviar su fruta a otros mercados, seguramente en Europa”.

“No hay que olvidar poner el foco allá donde crezca economía y la natalidad”

Ambas entidades enfocan sus exportaciones en los mercados europeos, así como en países más lejanos en Asia, Oriente Medio o Sudáfrica. Tanto Mónica como Héctor coinciden en que faltan muchos protocolos por abrir para la cereza española, sobre todo para el ansiado mercado chino.

“Sabemos que la cereza es un producto que gusta mucho en China, pero la negociación del protocolo de exportación está encallado desde hace más de 5 años, Y es que, desde que se abrió el mercado chino para la uva de mesa, no se ha vuelto a abrir para ningún otro producto más”, sostiene Mónica Tierno. “La crisis sanitaria de la Covid-19 tampoco ha facilitado las cosas en los últimos 2 años, tal y como hemos podido ver con Chile. Mantenemos el interés por este mercado, a la vez que miramos hacia otras zonas como pueden ser los países del Golfo Pérsico, aunque los riesgos son demasiado altos actualmente, con el incremento del coste del transporte aéreo. Tenemos potenciales clientes en ultramar, pero estamos a la espera de ver cómo evoluciona la situación a nivel global. Cuando lleguemos a los momentos de más volumen -a finales de mayo, podría haber más estabilidad”.

La directora general de Agrupación de Cooperativas del Valle del Jerte también avisa de que Europa es una zona en recesión económica y una población relativamente envejecida. “No hay que olvidar poner el foco allá donde crezca economía y la natalidad. Por eso, también nos planteamos hacer envíos marítimos a largas distancias. Si Chile puede hacerlo, nosotros también podremos”

Además de Europa y ultramar, Cerima también quiere hacer más hincapié en el mercado interno. “Se tiende a pensar que solo se envía lo bueno a exportación, pero la gran distribución española es tan exigente como cualquier supermercado alemán o inglés. Si el consumidor final encuentra buenos productos se acostumbra enseguida a ellos y subimos rápidamente al siguiente escalón.  Si además lo presentásemos con envases atractivos y en bolsas que mantengan la vida útil del producto más tiempo, como hacemos para las largas distancias también sería valorado y remunerado. Todo aumento de valor en el producto es apreciado por el consumidor”.

“La oferta ha aumentado y nos ha obligado a ‘ponernos las pilas’ a todos los productores”

Ambas zonas productoras, tanto el Valle del Jerte como el Valle del Ebro, comienzan sus producciones a mediados de abril este año, habiendo tenido los árboles suficientes horas de frío en invierno y una buena floración.

Los costes de los insumos se han disparado, desde los abonos , el combustible y la energía hasta los materiales de envasado. “De momento lo están asumiendo los productores y comercializadores y esperamos en que la gran distribución también asuma su parte y pueda repercutirse en los precios de venta. Mientras tanto,  los consumidores ya lo están sufriendo en sus bolsillos”, comenta Mónica Tierno. “Si la fruta llega con calidad podremos repercutir los precios. Si no, será muy difícil hacerlo”, matiza Héctor Ripoll.

La cereza es un producto, ya de por sí, con valor añadido y se ha vuelto mucho más competitivo en los últimos años, sobre todo al haberse expandido su superficie en zonas en las que antes no se cultivaba o a penas se hacía. “La oferta ha aumentado y esto nos ha obligado a ser más exigentes y a hacer mayores esfuerzos económicos en forma de inversiones. Todos los productores nos hemos puesto las pilas. De momento, a pesar de que ya hay un gran potencial productivo en el área mediterránea, en los últimos años se han desencadenado una serie de eventos climatológicos adversos en distintos países que, de algún modo, ha regulado la oferta. De momento, es un producto que sigue siendo rentable para toda la cadena de valor”, mantiene Mónica Tierno.

“Estamos muy contentos con los resultados que está ofreciendo esta fruta, a pesar de los retos que presenta, empezando por la disponibilidad de mano de obra, que está llevando a invertir en automatización para los procesos de selección, calibración y envasado de la fruta”, destaca Héctor Ripoll. “De momento, no se puede mecanizar la recolección de la cereza debido a su fragilidad y se necesitan ‘muchas manos’ en un periodo breve de tiempo, debido a la alta concentración de fruta”.

“Por otra parte, y quizá sea más preocupante, está el cambio climático”, “Es una fruta muy expuesta a la meteorología, la cual presenta cambios significativos en su comportamiento, con lluvias, heladas o pedriscos en momentos y en zonas en las que no solía hacerlo.  Si el año es bueno, sin afectaciones por el mal tiempo, aumenta exponencialmente la valoración del cliente final sobre esta fruta. Estamos hablando de una especie top, un snack deseado dentro del segmento de la fruta de hueso y creemos que seguirá aumentando su consumo, siempre que se guarden los estándares de calidad,  con variedades con textura turgente y suficiente materia seca en su pulpa para una larga vida post cosecha , buen brix, buen calibre, etc”.

 

 

Para más información:
Mónica Tierno Díaz
Agrupación de Cooperativas del Valle del Jerte
Ctra. Nacional 110, km 381
10614 – Valdastillas, Cáceres
T: +34 927 471070
monicatierno@ac-vallejerte.es
www.ac-vallejerte.es 


Hèctor Ripoll
Cerima Cherries
T: +34 977 418 346 
M:+34 636 52 17 04
cerima@cerimacherries.com 
www.cerimacherries.com 

 

 


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