Javier Palenzuela, director general de Coplaca:

“Estimamos que se puede haber perdido en la isla de La Palma del orden de 50.000 toneladas de fruta”

El 13 de diciembre de 2021 se dio por finalizada la erupción del volcán de Cumbre Vieja de La Palma. Sin duda, una noticia muy esperada que celebró toda la sociedad, pero un final que suponía también el inicio de un complicado proceso de reconstrucción de los daños en una isla cuyos habitantes, durante 85 largos días, se enfrentaron en una batalla desigual contra uno de los fenómenos geológicos más violentos de la tierra.

“El volcán ha sido una desgracia para la isla de La Palma. Toda la sociedad palmera y la economía de la isla se han visto afectadas. Muchos palmeros han perdido sus casas, sus fincas, sus negocios. Mucha gente lo ha perdido todo”, recuerda Javier Palenzuela, director general del Grupo Regional de Cooperativas Plataneras del Archipiélago Canario, Coplaca.

“Desde el punto de vista de los plátanos, hubo alrededor de 400 hectáreas sepultadas por las coladas del volcán que serán muy costosas y muy lentas de recuperar. Otra cantidad de superficie muy parecida se ha secado y se han perdido las cosechas como consecuencia de los daños en los sistemas de riego. Estimamos que el sector puede haber perdido en la isla de La Palma del orden de 50.000 toneladas de fruta”.

“Coplaca ha sido, de hecho, la entidad más afectada en cuanto a superficie y productores afectados. El volcán se tragó literalmente nuestro almacén de Covalle y se quedó a escasos 300 metros del almacén de Volcán de San Juan”.

Trabajar por la recuperación de La Palma pasa por la restauración de la actividad agrícola y más concretamente de la platanera, el motor económico de una isla desde la cual, hasta ahora, ha partido rumbo a los consumidores más de un tercio de la producción total de plátanos del archipiélago de Canarias.

“El consumidor final se ha portado muy bien con el plátano de la Palma en estos momentos tan difíciles demandando producto. Por el contrario, algunas cadenas directamente desecharon la fruta. Es importante señalar que las campañas de publicidad realizadas conjuntamente por todo el sector en Canarias siempre han dado muy buenos resultados y nos ha permitido diferenciarnos y que los consumidores sepan distinguirnos de la banana”.

“La disminución de kilos como consecuencia del volcán de la Palma se ha traducido en una menor oferta de plátanos de Canarias y los precios han sido muy superiores a lo tradicional para esta época; sin embargo, esta situación no nos compensa en absoluto todo el daño y sufrimiento de los productores”, subraya Javier.

“La posibilidad de la llegada del Fusarium es remota, pero no está de más tomar medidas”
La cooperativa de segundo grado Coplaca nació como empresa a principios de los años 70, integrando inicialmente 12 cooperativas, para fortalecer la comercialización de la producción de plátanos de La Palma en la península, y en 1993 creó la empresa Eurobanan Canarias, hoy conocida como Grupo Eurobanan.

“Actualmente Coplaca está formada por 155 cooperativas de primer grado y tenemos asociados a 3.200 productores de todas las islas productoras de plátanos. Comercializamos 140.000 toneladas anuales de plátanos, lo que nos convierte en la mayor Organización de Productores de plátanos de Canarias y de la UE (incluyendo Madeira y Martinica y Guadalupe) tanto por producción como por número de productores afiliados”, comparte Javier Palenzuela. “A través de nuestra OPFH comercializamos otras frutas como aguacates, mangos, papaya, piña tropical, etc.; pero nuestro principal producto es, lógicamente, el plátano”.

El plátano de Canarias es el único plátano del mundo que cuenta con una Indicación Geográfica Protegida (IGP) que acredita su calidad diferenciada. Los esfuerzos que el sector lleva a cabo por mantener la producción y su calidad, en este momento volcados en su total restablecimiento tras la erupción, también contemplan la protección de esta fruta con seña de identidad propia frente a una de las amenazas fitosanitarias más graves existente para las musáceas a nivel mundial, el Fusarium R4T.

“Según los conocimientos actuales, la raza tropical (TR4) del Fusarium de la platanera se transmite a través de la tierra (en zapatos, aperos…), material vegetal infectado, herramientas, agua procedente de terrenos infectados, etc. En base a esto, un buen control en las entradas tanto de las islas (aeropuertos, muelles) como especialmente en las fincas debería evitar el problema. Quizá el mayor riesgo sea que alguna persona procedente de los países en que está presente (que hoy en día son Colombia, Perú, Mozambique, Australia, Filipinas, Omán o Jordania) haya visitado algún terreno infectado y luego acceda a alguna finca en nuestras islas”.

“La posibilidad es remota, pero no está de más tomar medidas tanto informativas como de vigilancia. En esta línea, Coplaca Sdad Coop ha participado en el Proyecto H2020 MUSA en el cual se ha generado bastante información que está disponible en nuestra web. También el Gobierno de Canarias, dentro del Proyecto CUARENTAGRI (MAC-INTERREG), desarrolla trabajos de muestreo y vigilancia y tiene como objetivo futuro la redacción de un plan de contingencia, pero sin duda en este momento lo más directo es difundir al máximo la información sobre el riesgo que supondría para Canarias la aparición de algún foco, a fin de que las entidades y los productores tomen las medidas de prevención en el acceso a sus fincas”.

Para más información:
Coplaca
Avenida de Anaga, 11
38001 Santa Cruz de Tenerife
Islas Canarias (España)
Tel.: +34 922 286 300
info@coplaca.org
https://coplaca.es


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