"La fruta que tiene salida se vende a precios que no cubren siquiera los costes de producción"

Pérdidas millonarias esta campaña en la citricultura en Andalucía

"Es un verdadero desastre", resume el citricultor Antonio Barrera, que gestiona una finca familiar de cien hectáreas en el municipio de Cantillana (Sevilla) además de dos explotaciones en arrendamiento, cultivando distintas variedades de naranjas, mandarinas y pomelos. "Después de un año entero de trabajo, cumpliendo rigurosas normativas y haciendo frente a la disparatada subida de la energía, los combustibles y los fitosanitarios, nos encontramos con que nuestra fruta no se vende y tenemos que dejarla que se pudra en el suelo".

Y es que este año a la falta de demanda y al retraso en la recolección que ha provocado la lenta comercialización, se le han sumado las altas temperaturas, que está haciendo madurar la fruta más rápidamente en los árboles, por lo que termina cayéndose al suelo.

"Para colmo, tenemos que gastar dinero en tratar esa fruta caída, pensando en la próxima cosecha, ya que hay plagas que atacan a la fruta madura –como la ceratitis o mosca de la fruta–, pues el insecto se queda ahí y al año que viene podría atacar a otras variedades cercanas", lamenta, resaltando que "es la peor campaña en años".

"Lo normal es que en junio ya hayamos terminado la recolección, pero este año terminaremos entre mediados de junio y principios de julio". Queda por ver qué salida tiene y a qué precios se coloca esta última fruta, ya que el Observatorio de Precios y Mercados de la Junta de Andalucía, en su último informe, constata que "los almacenes encuentran dificultades para cerrar operaciones".

Según el organismo andaluz, el precio de la naranja se vende un 63,2% más barato respecto a la media 2016-2021. A pie de campo, Antonio Barrera confirma que "la fruta que tiene salida se vende a precios que no cubren siquiera los costes de producción", pues "variedades que otros años hemos vendido a 0,45 euros el kilo, este año se pagan a 0,12 euros el kilo".

El problema es que "la bajada de precios se concentra solo en origen, pues los precios para el consumidor son prácticamente los mismos que los del año pasado", denuncia por su parte Ricardo Serra, citricultor y presidente de Asaja Sevilla. Así, cuando el precio de un kilo de naranjas en origen ha estado entre 0,10 y 0,12 euros el kilo, en la tienda o el supermercado ha alcanzado un valor entre 1 y 2 euros, dependiendo del establecimiento, lo que supone "hasta un 200% más caro".

Y las pérdidas están siendo cuantiosas. De acuerdo con un balance efectuado por la organización Unión de Uniones, "los productores andaluces de cítricos han experimentado un descenso de los ingresos brutos en esta campaña 2021-2022 del 24% sobre la campaña anterior, lo que supone una cifra de 174 millones de euros menos".

 

Fuente: sevilla.abc.es


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