Violeta, Paola, Ocarina y Dorada

Papas criollas más nutritivas de la UNAL reciben derecho de obtentor del ICA

El Instituto Colombiano Agropecuario (ICA) otorgó “Certificado de obtentor” a la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) por cada variedad de papa criolla desarrollada, lo cual beneficiará a papicultores y consumidores, porque facilitará el acceso a productos de mejor calidad.

El profesor Carlos Eduardo Ñústez, líder del Grupo de Investigación en Papa de la Facultad de Ciencias Agrarias de la UNAL Sede Bogotá, asegura que Violeta es una gran novedad para la papicultura del país, porque, a diferencia de las papas criollas amarillas y redondas, esta variedad es ovalada y de piel morada. “Su color particular se debe a las antocianinas, sustancias responsables de las tonalidades rojas, azules y moradas en los alimentos; por ejemplo, también les da el tono característico a las uvas”.

Destaca además que el tubérculo tiene alta capacidad antioxidante, característica importante para una adecuada nutrición, y, por si fuera poco, es muy sabrosa cuando se frita en rodajas.

Paola es un tubérculo amarillo oscuro, de “forma elíptica y sabor exquisito”.

En el desarrollo de estas dos variedades participó el profesor José Miguel Cotes, de la UNAL Sede Medellín, con el apoyo del Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural y de la Gobernación de Antioquia.

El profesor Ñústez agrega que “Paola y Violeta tienen una gran resistencia genética, lo cual hace que para los agricultores sea más fácil tratar las enfermedades comunes. Además, presentan una buena interacción con el medioambiente y no necesitan de muchos insumos para ser cosechadas”.

Dorada y Ocarina tienen otras características: son más nutritivas que las papas tradicionales; de hecho, su desarrollo ha contribuido a disminuir los casos de anemia en Nariño.

El investigador señala que “estas tienen alto contenido de hierro, zinc y ácido clorogénico, un compuesto que ayuda a la buena salud y que es totalmente absorbido por el organismo”.

Estas dos variedades se cultivan en Nariño (Carlosama, Cumbal, Guachucal, Túquerres y Pasto) y en Cundinamarca. Otras bondades destacas por los productores es que el tiempo de cosecha es de 120 días, menor que el de otras variedades, y el rendimiento por hectárea supera las 30 toneladas.

Este trabajo fue liderado por el profesor Luis Ernesto Rodríguez; en sus inicios contó con el apoyo del Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, y en su fase final contó con la colaboración de la profesora Teresa Mosquera y su equipo, y la Universidad McGill de Canadá.

 

Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co


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